"La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor.
Así, pues, no juzguéis antes de tiempo, dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá de Dios lo que merece".
Muchas veces nos hacemos problemas por lo que los demás piensen o digan de nosotros, como si a uno lo definiera lo que los demás digan o piensen. Ese no es el problema. El problema es que me deje llevar y crea lo que los demás digan o piensen de mí. Es nuestra conciencia quien nos juzga y nos condena, más que lo que dicen o hacen los demás.
Cuando no hemos madurado en nuestra personalidad y sólo nos adaptamos a lo que los demás quieren de mí, entonces dejo a la conciencia que solo se guíe por lo que digan o piensen los demás, pero tengo que saber que eso no es lo que debo hacer, ni es el mejor método para madurar y vivir.
Cada uno de nosotros es único e irrepetible, y para madurar neceisto conocerme y ser fiel a lo que el Padre quiere de mí, por eso necesito no dejarme llevar por los demás, sino por lo que el Padre quiere. Conocerme interiormente y saber que lo que hago, digo o vivo es porque lo he discernido frente al Señor, porque he buscado su Voluntad y he intentado vivirla lo mejor posible.
Que hay errores, tropiezos y caídas ¡por supuesto! pero no esas cosas las que van a definir mi vida, sino los valores, los dones, los talentos, el esfuerzo que haga para construir lo que el Padre quiere en mí.
Los demás seguramente van a ver los errores y caídas, y se van a agarrar de eso para juzgarme y condenarme, pero tengo que saber que el Padre no sólo ve eso, sino que ve lo profundo de mi corazón, y aunque, a veces, no pueda salir del barro, Él me dirá como a san Pablo: ""te basta mi Gracia", y esa Gracia será la que me ayude a salir de esa situación y a buscar caminos de crecimiento y maduración.
"Así, pues, no juzguéis antes de tiempo, dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá de Dios lo que merece".
No sólo no juzgues a los demás, sino tampoco te juzgues tú sin misericordia, pues el Padre usa de misericordia cuando te mira y cuando intenta mostrarte el Camino para la salvación. No te condenes, pues tienes un Justo Juez en el Cielo que vela por ti, y busca, constantemente, como ayudarte para seguir siendo Fiel a la Voluntad de Dios.
viernes, 2 de septiembre de 2022
No te dejes engañar
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