Me pareció muy interesante y, hasta también, muy impactante, el diálogo de Dios con Job. Sí, me impactó porque es un diálogo que hoy podríamos tener con mucha gente, incluido el que escribe, porque nos consideramos, a veces, y, en algunos casos, muchas veces, más sabios que Dios:
"Cuéntamelo, si lo sabes todo.
¿Por dónde se va a la casa de la luz? ¿dónde viven las tinieblas?
¿Podrías conducirlas a su tierra o enseñarles el camino de su casa?
Lo sabrás, pues ya habías nacido y has cumplido tantísimos años».
Job respondió al Señor: «Me siento pequeño, ¿qué replicaré?
Me taparé la boca con la mano. Hablé una vez, no insistiré, dos veces, nada añadiré»
Y, en realidad, no somos nada si Dios quisiera que no existiéramos, en cambio Él nos creó para darnos parte en su Vida y, en cambio, como muchos hacen, queremos quitarle el protagonismo que debería tener en nuestras vidas. Nos creemos, incluso, más sabios que Dios, o como se dice en refranero popular: más paistas que el papa. Y, sin embargo, no somos capaces de manejar nuestras vidas, o, por lo menos, lo que quisiéramos cambiar o modificar en nuestras vidas.
La soberbia del hombre actual no tiene parangón, aunque, en muchos hombres históricos podríamos ver cómo la soberbia hizo estragos, no sólo en sus propias vidas, sino en la humanidad. Pero, aunque seamos conscientes de la historia del hombre, no nos damos cuenta que, muchas veces, recorremos los mismos pasos que caminaron los más soberbios de la historia del hombre. Y, lo peor, que, muchas veces, nos rasgamos las vestiduras por lo que hicieron y vamos por el mismo camino.
La humildad de la respuesta de Job es la que tendríamos que ponernos a meditar todos, sin reparo lo digo: todos. Sí, todos, porque ninguno nos hemos salvado de ser marcados por el pecado original y nos olvidamos de lo pequeños que somos, aunque, muchas veces nos queramos poner sobre los demás, pero ahí, también, se demuestra nuestra soberbia y tontería a la vez, pues los altares que nos construimos algunos para que la gente nos vea, son altares que desaprecen ante la menor brisa de la mentira sobre la que están construidos.
Y Jesús lo remata con una frase "matadora":
"Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno".
¡Cuántos nos creemos que somos los mejores! y sin embargo no somos más que nadie, pero ¿quién es capaz de hacernos ver nuestro error?
viernes, 30 de septiembre de 2022
Tú lo sabes todo?
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