"Hermanos:
Aprended de Apolo y de mí a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro. A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado?".
¡Que difícil es no engreírnos cuando nos va todo bien!
¡Qué difícil es no engreirnos cuando hemos alcanzado lo que queremos!
¡Qué difícil es no engreirnos cuando nos caemos de nuestro propio pedestal!
Por que, también, hay quienes no dejan de ser engreídos cuando se han caído de su propio pedestal. Un pedestal que nos vamos construyendo ladrillo a ladrillo, pues así somos cuando no tenemos en cuenta que en nosotros sigue estando la espina del pecado original.
Creernos los mejores (según el temperamento de cada uno) es uno de los primeros pasos que nos enseña el pecado origianl, y por eso, en seguida, comenzamos a creer que todo lo hacemos mejor que los demás, que nadie puede hacer las cosas como yo, y así me voy dando diversos títulos que, según yo, creo que me vienen muy bien: juez y verdugo de los demás, autosuficiente y dictador, poderoso y dueño de todo, etc. etc.
Y, como dice san Pablo: ¿tienes algo que no hayas recibido? ¿quien te ha dado lo que tienes? ¿quién te ha enseñado los primeros pasos para comenzar a camiinar? ¿estás seguro que no vas a necesitar a nadie en tu vida? ¿de quien son todas las posesiones que dice que son tuyas? ¿a dónde te las vas a llevar cuando el Señor te llame a juicio?
¡Qué difícil es no engreirse y ponerse frente a los otros como el mejor!
Y ante estos pensamientos viene a mi cabeza una hermosa canción que nos sirve para seguir meditando:
Señor, mi corazón no está engreído
Mis ojos no pretenden ser soberbios
No voy por un camino de grandeza
Sencillo y escondido es mi sendero
No busco maravillas ni prodigios
Pues me conozco y sé que soy pequeño
Mantengo el corazón en paz contigo
Y mi alma está tranquila y en silencio, y en silencio
Señor te revelaste como Padre
Desde mi pequeñez yo te contemplo
Un niño en el regazo de su madre
Parece mi alma dentro de mi pecho
Pues tú le das respuesta a mis temores
Trayendo la certeza de lo eterno
Un niño en los brazos de su padre
Descansa y se abandona sin recelos
Así también me basta tu presencia
Para colmar en mi alma todo anhelo, todo anhelo.
sábado, 3 de septiembre de 2022
No seas engreído
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