jueves, 1 de septiembre de 2022

Cómo pescar?

"Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio".
"Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Hoy se me ocurrió unir estas dos frases, de san Pablo y de Jesús, pues esa es nuestra misión: ser pescadores de hombres que se creen sabios, pero los tenemos que "pescar" con la sabiduría de Dios y no la de los hombres.
Hoy no somos pocos los que nos formamos en la filosofía, en la teología, en la psicología, en la liturgia, en esto, en aquello, y vamos teniendo títulos de todos los colores y de todos los tamaños, pero en lo único que no nos formamos es en la verdadera sabiduría de Dios: la ciencia de la Cruz.
Como el hombre de hoy está tan bien informado, y estudia de todo, creemos que para enseñarles el evangelio también tenemos que tener todas las respuestas habidas y por haber para poder responder a todos los interrogantes que se nos plantean desde el mundo del siglo XXI. Pero ¿es necesario?
Si alguien quiere entender entenderá el lenguaje del evangelio. Si alguien busca, verdaderamente, a Dios escuchará el mensaje de Jesús. Pero si no buscan entender ni quieren encontrar, por más que le hables en todos los idiomas conocidos y les des todas las respuestas que existen en los Tratados acerca del Misterio de Dios, nunca entenderán y nunca encontrarán.
Por eso nos hace mucha falta hincar las rodillas frente al Misterio de la Cruz y dejar que la Luz del Corazón de Jesús ilumine nuestros corazones y nuestras mentes para poder iluminar no con sabiduría humana, sino con el Amor Divino.
No es con la razón con lo que Jesús llegó al corazón de los hombres, sino con la compasión, la misericordia, el perdón, y sobre todo, con la autencidad de sus palabras que estaban sostenidas por el ejmplo de su vida. La coherencia de vida de Jesús, entre sus palabras y sus acciones, llegaron al corazón de los que querían oír y podían decir: nunca nadie habló con tanta autoridad.
Así que no busquemos las respuestas en los libros, sino que dejemos que la Palabra ilumine nuestro corazón y nos ayude a vivir lo que queremos anunciar y predicar.

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