sábado, 10 de septiembre de 2022

Estás dividido?

"¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo?
Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida".
¿Cuándo nos damos cuenta que nuestra fe no está edificada sobre la Roca que es Cristo? Porque cuando llegan las tempestades de la vida nos hundimos, cuestionamos al Señor, perdemos la esperanza y, sobre todo, perdemos la fe.
Cuando todo se nos vuelve oscuro e incierto es en ese momento donde se ve si realmente estamos bien cimentados en nuestra fe, porque es en ese momento donde la esperanza y la confianza en la Providencia se hace visible, y, a pesar del dolor, la tristeza o la oscuridad seguimos seguros caminando en el Señor.
Por que es fácil decir que somos cristianos cuando no vivimos en la Voluntad de Dios, sino que nos dejamos llevar por los dioses de este mundo, y, más aún, por las costumbres morales de este mundo. Por eso le decía san Pablo a los corintios (aunque nos parezcan palabras muy fuertes):
"¿Qué quiero decir? ¿Que las víctimas sacrificadas a los ídolos son algo o que los ídolos son algo? No, sino que los gentiles ofrecen sus sacrificios a los demonios, no a Dios, y no quiero que os unáis a los demonios. No podéis beber del cáliz del Señor y del cáliz de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios".
Cuando nuestro corazón está dividido los momentos difíciles y de cruz hacen que terminemos de derribarnos, pero si nuestro corazón está sólido en el Señor, nada nos podrá derribar, ni quitar la esperanza ni la alegría de seguir siendo Fieles.

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