miércoles, 18 de mayo de 2022

Permanecer sin dividir

"En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia".
Aquí cabría aquello que muchas veces escuchamos: "toda la vida", sí desde toda la vida ha habiado quienes se creen más que otros, y quienes creen saber más que otros. Y eso, como vemos en el relato de los Hechos, produjo controversias, discusiones.
Cuando la soberbia y el orgullo nos hacen creer que podemos saber más que otros y sin consultar o dialogar nos ponemos a dogmatizar cuestiones personales, entonces es cuando surgen todo tipo de controversias y divisiones, porque ¿de quién es la Verdad?
Así los primeros apóstoles nos han enseñado que la Verdad es de Dios, no es nuestra y lo que vivimos y predicamos es lo que Jesús nos enseñó y lo que creemos que es Palabra de Dios. Por eso tenemos algo que se llama Magisterio y Tradición para poder seguir en fidelidad a lo que Jesús nos quiso dejar de parte del Padre. Y, cuando tengamos algo que sea diferente a lo que es la Tradición y el Magisterio tenemos que consultarlo para saber si realmente viene de Dios o no, como hicieron los apóstoles.
Esto porque no siempre vivimos los que Jesús nos pide en el evangelio: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada".
Porque, a veces, parece que permanecemos en Cristo, pero no es tan verdad, pues se nos van adhiriendo las ideas y las ideologías del mundo, y creyendo que estamos en Dios no lo estamos. Cuando nos surgan ideas nuevas tenemos que corroborarlo con el Señor para saber si son de Él, y cuando esas ideas estén lejos del evangelio saber que eso no es de Dios.
Permanecer no significa no crecer, no madurar, no tener inspiraciones de Dios para crear, sino que permanecer significa estar siempre en Cristo para vivir como Cristo y llevar la Palabra de Dios al mundo, y no intentar adecuar la palabra de Dios al querer del mundo, sino transformar el mundo de acuerdo a la Palabra de Dios.
Permanecer en Cristo para dar fruto abundante es vivir en Cristo, hasta poder llegar a decir con Pablo: "ya no soy yo quien vive en mí, sino que es Cristo quien vive en mí".

 

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