De los Tratados de san Gaudencio de Brescia, obispo
Uno solo murió por todos, el mismo que ahora. en cada una de las asambleas
cristianas, por el sacramento del pan y del vino, nos rehace con su inmolación,
por la fe en él nos da la vida y ofreciéndose a sí mismo en sacrificio.
consagra a los que ofrecen esta oblación.
Ésta es la carne y la sangre del Cordero. pues aquel pan bajado del cielo
afirma: El pan que yo voy a dar es mi carne ofrecida por la vida del mundo.
Y con razón su sangre es significada por el vino, ya que, al afirmar él mismo en el
Evangelio: Yo soy la vid verdadera, manifiesta con suficiente claridad que el
vino es su sangre ofrecida en el sacramento de su pasión; en este sentido el patriarca
Jacob había profetizado de Cristo: Lava su ropa en vino y su túnica en sangre de
uvas. En efecto, él lavó con su propia sangre la vestimenta de nuestro cuerpo que
había tomado sobre sí como una vestidura.
El mismo Creador y Señor de la naturaleza, el que hace salir el pan de la
tierra. convirtió el pan en su propio cuerpo (porque podía hacerlo y así lo había
prometido); y el que había convertido el agua en vino convirtió después el vino en su
sangre.
Es la Pascua del Señor, dice la Escritura. esto es, el paso del
Señor; no tengas por cosa terrena lo que ha sido convertido en algo celestial por obra
de aquel que pasó a esa materia y la ha convertido en su cuerpo y sangre.
Lo que recibes es el cuerpo de aquel pan bajado del cielo y la sangre de
aquella vid sagrada. En efecto, al dar a sus discípulos el pan y el vino consagrados,
les dijo: Esto es mi cuerpo; ésta es mi sangre. Creamos, pues, en aquel en quien
hemos puesto nuestra confianza: el que es la verdad en persona no puede engañarnos.
Por esto. cuando hablaba a la multitud de comer su cuerpo y beber su sangre.
Y la multitud murmuraba desconcertada: ¡Duras son estas palabras! ¿Quién es capaz de
aceptarlas?, queriendo Cristo purificar con fuego celestial estos pensamientos que,
como antes he dicho, han de ser evitados. añadió: El espíritu es el que da vida; la
carne no vale nada. Las palabras que yo os he dicho son espíritu y vida.
jueves, 19 de mayo de 2022
La Eucaristía es la Pascua del Señor
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.