San Pablo, haciendo referencia a la historia de Israel, nos recuerda que Dios "les suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio diciendo: “Encontré a David, hijo de Jesé, “hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”. Una hermosa definición sobre una pesona: "un hombre conforme a mi corazón", sin embargo David pecó, pero igual Dios sacó de Él un retoño Nuevo: "según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús".
Y de aquí podemos sacar dos cosas: ¿cómo llegar a tener un corazón según Dios? O, ¿cómo es el corazón de Dios? Para mejor saber cómo tiene que ser nuestro corazón.
No podemos llegar a tener un corazón conforme al Corazón de Dios, si no nos relacionamos con Dios, si no lo conocemos, y ¿cómo conocer a Dios? "Felipe, quien me ve a mí ve a mi Padre" "yo y el Padre somos una sola cosa". Así es, conociendo al Hijo conoceremos al Padre, y conociendo el Corazón del Hijo podremos asemejarnos al Corazón del Padre. Nuestra relación con Jesús va a determinar nuestra manera de ser, y asi alcanzaremos una configuración casi plena con Jesús y con el Padre, para que nuestro corazón sea a semejanza del Hijo y por lo tanto del Padre.
Claro está que, mientras estemos en este Valle de lágrimas, no podremos evitar tropiezos y pecados, así como los hizo David, pero, algo que no tenía David y que nosotros sí, Jesús nos ha dejado el Sacramento de la Reconciliación para liberarnos del peso del pecado y devolvernos la Gracia Santificadora que nos ayuda a levantarnos y seguir el Camino que Él recorrió primero.
Y esa es la segunda cosa a pensar de este pasaje: a pesar del pecado de David, Dios cumplió su promesa y sacó de su linaje un Salvador. Así, también, de nuestra vida imperfecta Dios puede saacar grandes santos que puedan mostrar un camino de salvación para los hombres, un camino que de sentido a la vida de muchos y que les ayude a renovar su andar por el mundo, y poder, como todos los santos, modificar la historia y hacer una historia de salvación que renueve la vida de los hombres.
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