miércoles, 23 de febrero de 2022

No seas fanfarrón

Me parecen realmente geniales las cartas de Santiago, no será por qué será que ahora me llegan más que antes. ¿Será que me describen a mi? Quizás. Pero quizás nos describen a más de uno, y, por eso, como dice el refrán: "a quien le quepa el manto que se lo ponga":
"Atención, ahora lo que decís: “Hoy o mañana iremos a tal ciudad y allí pasaremos un año, hacemos negocio y ganaremos dinero”. ¡Si ni siquiera sabéis qué será del día de mañana! ¿Qué es vuestra vida? Pues sois vapor que aparece un instante y después desaparece.
Más bien deberíais decir: «Si el Señor quiere y estamos vivos, haremos esto o lo otro».
No siempre programamos nuestra vida en base a lo que Dios quiere, sino en base a lo que yo quiero. Y eso es lo que viene a decir Santiago, no programes tu vida (si eres cristiano) en función sólo de tus gustos, porque tú rezas cada día: "hágase Tu Voluntad, así en la tierra como en el Cielo". Pero no es que tengan que ser los demás quienes hagan la Voluntad de Dios, sino yo, tú. Quien lo reza es quien lo tiene que vivir. No rezo para que los otros hagan lo que yo no hago, sino para que la Gracia me ayude a hacer lo que tengo que hacer.
"Sin embargo, ahora presumís con vuestras fanfarronerías, todo alarde de ese estilo es malo".
Seguramente no nos creemos fanfarrones, pero lo somos. Lo somos cuando frente a Dios presumimos de lo bien que hemos hecho las cosas, de lo bien que nos ha ido en la vida, y cuando la cosa va mal es porque Dios no nos ayuda. Es ahí cuando se ve que he sido fanfarrón, es decir, he confiado sólo en mi fuerza (porque como dice otro refrán, y nos lo creemos: querer es poder) pero llegado el caso me doy cuenta que no puedo, que todo se ha ido de mis manos y no he podido hacer lo que verdadermente tenía que hacer.
"Por tanto, el que sabe cómo hacer en bien y no lo hace, ese está pecando".
Y ¿a qué bien se refiere Santiago? Al bien que Dios quiere que haga, o, mejor dicho, al Bien que Dios quiere hacer por medio de mí, porque soy un instrumento de Dios (en cualquier estilo de vida: laical, consagrado, sacerdotal...) Por eso no seas tan fanfarrón y pídele al Señor que te ayude a madurar en la humildad y la disponibilidad a Su Voluntad.

 

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