miércoles, 9 de febrero de 2022

Lo que sale del corazón

«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».
Jesús nos ha dado una hermosa lista de pecados para que vayamos preparando nuestro corazón, o, mejor dicho, para que comencemos una purificación de nuestro corazón. O, simplemente, para que sigamos aprendiendo cómo es el corazón del hombre y nos ayudemos a descubrir cuáles son los pecados que afectan a nuestra vida espiritual y a las relaciones con Dios y con los hombres.
Sí, porque el pecado no es sólo un dolor para nuestra alma, sino que también afecta a la relación con Dios porque nos alejamos de Su Gracia, y, por otro lado, en la mayoría de esos pecados afecta la relación con los demás, pues muchos hablan de la relación con los hermanos.
Claro es que, a veces, nos hace falta recordar cuáles o qué cosas son pecados para el hombre de hoy, pues vivimos en una sociedad que parece libre de pecado, pero, en realidad, es una sociedad sin formación moral cristiana, por lo que le da lo mismo que algo sea pecado o no lo sea, y así se vive en la libertad de la inmoralidad.
Por eso, el Señor, con Su Palabra nos vuelve a recordar y nos ayuda a descubrir que, siempre estamos o podemos estar disponibles para encontrar el camino de la salvación, el camiino de la paz, el camino de volver a descubrir el valor de la vida en la Gracia y de la santidad de vida.
Porque no es que a Él le gusta hacernos ver como grandes pecadores, sino que lo que Jesús quiere es que recibamos su Gracia Santificante para que nuestra vida sea una luz para los que buscan a Dios, para los que necesitan un sentido para su vida. Así como la reina de Saba fue a buscar la sabiduría de Salomón, y por él descubrió al Señor, así los que lleguen a nosotros puedan encontrar la alegría y la fuerza de la Gracia Salvaora que nos otorga el Señor cuando nos decidimos a caminar según Su Voluntad, a dejar de lado la vida del mundo y vivir según Dios.

 

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