viernes, 18 de febrero de 2022

Cuáles son tus obras?

Dos breves frases de la carta de Santiago que nos sirvirían para hacer un Tratado y no una pequeña reflexión, pero como no soy un experto, sólo voy a hacer una pequeña reflexión:
"Tú crees que hay un solo Dios. Haces bien. Hasta los demonios lo creen y tiemblan".
Como veréis los demonios también creen en Dios, pero ellos no viven según Dios, sino en contra de Dios, ese es el sentido de sus vidas: hacer que el Plan de Dios no funcione, se frustre y así poder tener "poder" sobre los hombres. Por eso no basta con decir que creemos en Dios, que conocemos las Escrituras. Los demonios también conocen a Dios, saben las Escrituras y las conocen a la perfección, mejor que nosotros. Pero ellos no viven lo que conocen, ni tan siquiera aman al que conocen.
Por lo cual Santiago nos exhorta a pensar y a vivir de acuerdo a lo que decimos creer y conocer:
"¿Quieres enterarte, insensato, de que la fe sin las obras es inútil? Abrahán, nuestro padre, ¿no fue justificado por sus obras al ofrecer a Isaac, su hijo, sobre el altar? Ya ves que la fe concurría con sus obras y que esa fe, por las obras, logró la perfección".
Así es, podemos decir todo lo que queramos, podemos decir que creemos todo lo que quieras, podemos decir que somos los más grandes y santos cristianos que el mundo haya conocido, pero... si nuestras obras no hablan de lo que decimos que somos, entonces no sirve de nada lo que estamos diciendo. Y, para que lo tengamos en cuenta, un cristiano que, realmente, vive el espíritu de Cristo da frutos según el Espíritu Santo, y esas son las obras de las que habla Santiago, para iluminarnos San Pablo le dice a los Gálatas:
"En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu. No seamos vanidosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros".
Así, con este elenco de frutos del Espíritu podremos saber si lo que estamos haciendo o cómo estamos viviendo es porque verdaderamente creemos o solamente decimos que creemos.
Las obras y las palabras que hago y digo son las que hablarán de mi fe, las dos juntas.

 

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