Hoy me sorprendió esta frase del evangelio:
"Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tornó la decisión de ir a Jerusalén".
Son de esas frases que lees siempre pero en las que nunca te detienes a pensar en lo que dicen. No habla de la muerte de Jesús, ni de su pasión, sino de "los días en que iba a ser llevado al cielo". Una hermosa expresión que nos habla de un camino hacia otro lugar, una expresión que habla en positivo de la vida eterna, y no habla en negativo de la muerte, sino de un camino hacia la Vida.
Quizás el evangelista quería quitarle "negrura" a la pasión de Cristo, y, ya habíendo asimilado que la muerte no es lo definitivo sino que es un paso más en la vida, le dio un hermoso giro, que no es sólo poético, sino verdadero, pues el paso por la pasión y muerte, era sólo eso un paso hacia el cielo, pues ya había conocido, Lucas, que Jesús había ascendido a los Cielos.
Es cierto que saber que la muerte sólo es una puerta más que hay que atravezar en el Camino a la Vida, no le quita dolor al momento, pues la tristeza y el dolor siempre formarán parte de este recorrido, sino que nos abre a la esperanza de saber que la vida no termina sino que continúa. Y es eso lo que, pienso yo, o me gusta pensar, que el evangelista nos quiere hacer sentir: la vida es un camino hacia el cielo, y llegará el momento en que ese cielo estará más cerca en nuestra vida, y sólo hay una puerta que nos lleva hacia el.
Además nos dice que llegado ese día Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Sí, porque Jesús sabía cuándo iba a ser esa Hora, la Hora de volver al Padre, pero, sobre todo la Hora para salvarnos a todos de la condenación, del pecado; la Hora de obedecer hasta le muerte y muerte de Cruz.
Si recordamos los evangelios vamos a saber que no fueron días y horas alegres para Jesús, pues estar decidido a hacer la Voluntad de Dios, en ese momento nos fue para Él algo divertido, sino que "mi corazón sufre una angustia de muerte y qué he de decir... ¡hágase tu voluntad y no la mía!".
Estar preparados para esa Hora no quiere decir que la recibamos con buenos ánimos, pero sí podemos abrazar la Esperanza de saber que no es una separación definitiva, sino que en la Vida eterna nos volveremos a encontrar, pues aunque Jesús sabía de su resurrección, igual le costó aceptar esa Hora, pero sabiendo que era la Voluntad del Padre, tuvo la fuerza para ir hacia ese momento decidicamente.
La Esperanza de la eternidad no le quita dolor a la muerte, pero nos ayuda a aceptar el momento sabiendo que no es el fin, sino que es una etapa más en el Camino de la Vida.
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