sábado, 4 de septiembre de 2021

El Hijo del hombre es señor del sábado

"Unos fariseos dijeron:
«¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».
Respondiendo Jesús, les dijo:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre?
Entró en la casa de Dios, tomando los panes de la proposición, que sólo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a sus a los que estaban con él».
Y les decía:
«El Hijo del hombre es señor del sábado».
Cuando queremos acusar a alguien de algo siempre usamos la Ley, aunque no la conozcamos o no la cumplamos, a esos se les llema legalistas, porque se aferran a la ley y dejan de lado la situación que el otro está viviendo.
Es claro que Jesús no quería dejar de cumplir de la Ley de Dios, pero las prescripciones humanas que a partir de la Ley de Dios habían creado, no eran leyes que no se podían modificar o dejar de cumplir.
En otra oportunidad Jesús les dice: "no está hecho el hombre para la ley, sino la Ley para el hombre", pues la Ley quiere ayudar al hombre a vivir, a encontrar el camino para alcanzar la plenitud, el encuentro con el Señor.
Está claro que hay diferentes tipos de leyes: la Ley Divina, como los mandamientos, que son inmodicables por el hombre; y la Ley positiva humana que son los decretos que se desprenden de la Ley divina y que el hombre o la autoridad eclesiástica va creando o modificando de acuerdo al tiempo. Pero una y otra (aunque la humana puede ser imperfecta) se crean para acompañar al hombre en el caminar hacia Dios.
Lo que Jesús, en toda su predicación, va a querer enseñar es que no hay que cumplir con la letra de la ley, sino que hay que entender el espíritu con el que se creo la Ley, pues la letra, como dice san Pablo, mata al espíritu, en cambio la Ley del Espíritu da vida.
Por eso no solo debemos conocer la Ley de Dios y lo que se ha legislado sobre ella, sino que debemos encontrarnos con Dios, tener una relación profunda con el Señor para saber vivir la Ley de acuerdo a Su Voluntad, pues Su Ley está escrita en nuestro corazón y nos ayuda a encontrar el sentido de lo que nos pide o permite vivir, para así alcanzar la santidad para la que fuimos creados.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.