Creo que el párrafo de la carta de san Pablo a Timoteo, de hoy, no tiene más explicaciones que las que da Pablo. Sólo hace falta leerla con calma y meditarla, sabiendo que no le escribe a una persona que no ha hecho una elección por Cristo, sino que le escribe a alguien que ha conocido a Jesús y se ha decidido a vivir una vida cristiana. Os la vuelvo a copiar para que la leais con calma....
"Querido hermano:
Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar.
Si alguno enseña otra doctrina y no se aviene a las palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones inútiles y discusiones sobre palabras; de ahí salen envidias, polémicas, blasfemias, malévolas suspicacias, altercados interminables de hombres corrompidos en la mente y privados de la verdad, que piensan que la piedad es un medio de lucro.
La piedad es ciertamente una gran ganancia para quien se contenta con lo suficiente. Pues nada hemos traído al mundo, como tampoco podemos llevarnos nada de él. Teniendo alimentos y con qué cubrirnos, contentémonos con esto.
Los que quieren enriquecerse sucumben a la tentación, se enredan en un lazo y son presa de muchos deseos absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males, y algunos, arrastrados por él, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos.
Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas. Busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna, a la que fuiste llamado y que tú profesaste noblemente delante de muchos testigos".
No sólo Timoteo tiene que enseñar lo que es la sana doctrina y cuál ha de ser el estilo de vida de todo cristiano, sino también cada uno de nosotros, quienes hemos sido consagrados como sacerdotes y profetas el día de nuestro bautismo, estamos llamados y enviados a anunciar lo que creemos, y lo que creemos es la sana doctrina que Jesús nos enseñó desde el Evangelio. Y si alguien predica algo diferente a la enseñanza de Jesús, es porque no quiere vivir como cristiano, sino que buscar una propia religión, un camino que se ajuste a sus propios gustos y no a la Voluntad de Dios.
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