domingo, 6 de diciembre de 2020

Preparad el corazón

"Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán”.

¿Cómo es nuestra preparación para la Navidad?

El evangelio de hoy nos muestra cómo el Señor envió a su Profeta para preparar el corazón de la gente para que puedan reconocer al Mesías. Y la gente que escuchaba a Dios por medio del Profeta, buscaban la manera de purificar sus almas y estar preparados para su llegada.

¿Cómo nos preparamos nosotros?

Seguramente estamos con la cabeza puesta en cuántos podrán venir a casa, con quién me voy a reunir, cómo vamos a hacer con la familia, ¿podremos viajar? Y tantas otras preguntas que, lamentablemente, por este tiempo de pandemia, nos estamos haciendo. Y, para colmo, surgen esas voces que están en contra de todo y que nos dicen: “no hagas caso a los políticos que no sabe cómo hacer las cosas”. Pero, igualmente, todo genera preocupación en nuestras mentes.

Por eso, tenemos que tomarnos un tiempo y descubrir ¿qué es la Navidad para mí? Porque si es una fiesta más, en donde sólo nos reunimos para cenar y beber y hacer el tradicional saludo de ¡feliz navidad! y esperar que llegue Papa Noel… Bueno… ¡¿Qué quieres que te diga?!

Pero, si Navidad es realmente el día en que el Señor Dios manifestó su Amor para con los hombres, y nos envió a Su Unigénito al mundo, nacido de una Virgen, para nuestra Salvación. Entonces, sabemos dónde y cómo lo tenemos que festejar: haciendo caso a las palabras de Juan Bautista que nos anuncia su llegada, pero que nos pide la conversión de nuestro corazón, la purificación por medio del sacramento de la reconciliación, y el verdadero encuentro con el Señor que sólo se da en un lugar: la Eucaristía.

Porque, así como el Vino al Mundo para salvarnos del Pecado, sigue insistiendo en la conversión de nuestros corazones. Y, sobre todo en este tiempo, quiere traernos al Paz al corazón para que no nos dejemos enceguecer por la locura del mundo y podamos vivir, y seguir construyendo un Mundo en Paz y armonía, que encuentre en Su Dios y Salvador, la fortaleza para vivir no sólo este tiempo de pandemia, sino todos los días, mostrando nuestra confianza en el Señor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.