"Desde los días de Juan el Bautista, hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan".
San Agustín decía: Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.
Y es cada uno de nosotros, los que, cada día, rezamos: "venga a nosotros tu Reino", quienes tienen que hacerse violencia para que el Reino de los Cielos llegue a nosotros. Porque, así como dice el refrán: a Dios rogano y con el mazo dando. Pero no pienses mal, no es la violencia del muno, no tenemos que andar como los extremistas o fundamentalistas dando golpes a la gente para que creean en Dios. No. No es esa la violencia a la que se refiere Jesús.
La violencia interna de la negación a uno mismo para poder ser Fiel a la Voluntad de Dios, por eso, también, decimos: "hágase Tu Voluntad en la tierra como en el Cielo". Pero... no siempre buscamos la Voluntad de Dios en nuestras vidas, sino que, la mayoría de las veces, hacemos lo que tenemos ganas o lo hacemos sin ponernos a pensar si está bien, o, por lo menos, si es lo que están entro de los 10 mandamientos, como mínimo.
Vivmos tan metidos en las ideologías el mundo que ya nos da todo lo mismo, y decimos frases y oraciones sin pensar lo que decimos, pedimos sin saber lo que pedimos y nos comprometemos con nuestras palabras sin saber a qué nos comprometemos, total, después hago lo que quiero. Y, así, el Reino de los Cielos no llega a la tierra, porque no vivimos las cosas del cielo en la tierra.
Y es esa la violencia que el Señor quiere que hagamos, la lucha de la que hablaba san Pablo: hay una lucha en mi interior, la carne contra el espíritu y el espíritu contra la carne, porque no siempre hago lo que debo sino lo que no quiero.
Esa violencia es una violencia constante en nuestra vida, si es que somos conscientes de quienes somos y de lo que tenemos que hacer. Pero si no somos conscientes de nuestro papel protagónico en la historia por ser hijos de Dios, entonces nunca existirá esa historia.
Pero, para desgracia, estas leyendo estas palabras y ahora comienzas a ser consciente de que tienes un papel importante en la historia, y sólo tú lo puedes hacer, pues Dios te ha llamado y elegido para que seas sal, luz y fermento en la tierra, para que lleves un mensaje nuevo, una vida nueva, liberada del pecado y de la concupiscencia, para no dejarte llevar por ideologías mundanas sino por la Palabra de tu Padre, por Su Voluntad, para ser mensajero de Su Vida.
Así, como dice Jesús, seguiremos haciéndonos violencia para que el Reino de Dios, primero, se haga vida en nosotros, y después lo mostraremos al mundo y lo llevaremos por donde vayamos, sabiendo que no lo hacemos solos sino que Él estará con nosotros por que así lo ha prometido.
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