"A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:
«¡No! Se va a llamar Juan».
Y le dijeron:
«Ninguno de tus parientes se llama así».
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados".
En la vida cotidiana siempre nos encontramos con aquellos que creen saber más que uno, sobre todo, querer meterse donde no los han llamado y, poder dar opinión sin saber cuál es la voluntad de Dios para uno. Eso es lo que narran estos versículos.
Zacarías e Isabel sabían qué era lo que Dios había pedido sobre su hijo, desde lo más pequeño como era ponerle el nombre que el Ángel le había comunicado a Zacarías. Pero siempre surgen esas personas que nos dice: "pero si siempre se hizo así", y como dudaron de Isabel, le preguntaron a Zacarías. Y él, fiel a lo que el Señor le había pedido, dijo lo mismo que su esposa.
Creemos, muchas veces, que lo que siempre se hizo es lo que nos da seguridad, y que la tradición, es lo que siempre tenemos que hacer; y, por eso, muchas veces, no le damos lugar a Dios para que pueda hacer lo que Él ve conveniente para mi vida, o para la vida de los demás.
Y, por otro lado, vemos la unión que hay entre los esposos, que los dos buscan lo mismo: la fidelidad a Dios, hacer Su Voluntad. Es una hermoso ejemplo en estos tiempos que nos ayuda a ver que sólo siendo fieles a Dios se pueden dar grandes frutos, y, sobre todo, que esa fidelidad puede cambiar la historia de todos, si dejamos que Él actúe a través de nuestras vidas.
Y ¿por qué se quedaron todos maravillados? ¿Porque había unidad de criterios entre Zacarías e Isabel? ¿Porque habían elegido un nombre que rompía con la tradición de la familia? Quizás por las dos cosas. Quizás se quedaron maravillados porque le taparon la boca a aquellos que querían que el niño llevara otro nombre y, como los dos estaban de acuerdo, no pudieron hacer otra cosa. Y, también, seguramente, eso maravilló a muchos, porque, a veces, los que siempre están metidos en todas las cosas son los que ganan con sus opiniones, y, cuando hay alguien que no les sigue el juego, otros se maravillan. Quizás...
Pero lo bueno de la historia es que Zacarías e Isabel hicieron lo que correspondía a la Voluntad de Dios, y le dieron al hijo que habían recibido de Dios, el nombre que Él quería y no lo que querían los hombres.
Y, ahí vemos otro detalle, ellos fueron conscientes que ese niño había sido un regalo del Señor, como toda vida, pero de modo particular, el nacimiento de Juan fue un milagro de Dios, y como tal, había que seguir en fidelidad lo que el Señor le había mandado a Zacarías por medio del Ángel. No sólo dar gracias por el milagro, sino aceptar las "condiciones" que el Señor había puesto para recibir el milagro, desde la más pequeña como era ser fiel al nombre para el niño.
Así es cuando somos fieles al Señor, no sólo en las grandes empresas, sino en los pequeños detalles del día a día, Él no se cansará de darnos las Gracias para seguir sembrando su Palabra en la historia, y anunciar con nuestra vida sus maravillas.
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