martes, 1 de diciembre de 2020

La esperanza es lo último que se pierde

"Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago.Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor". 

Por medio de los profetas, el Señor Dios, fortalecía la esperanza del Pueblo de Israel en la espera de un Salvador, de un Mesías, de un Señor que viniera y pusiera en Orden la Casa de Dios, nuestro mundo. Un Salvador que con la fuerza del Espíritu del Señor nos enseñara un Camino para vivir mejor, para vivir como hermanos, para dejar de pelear unos contra otros, para dejar de mirarnos con resentemiento, y quitar de nuestros corazones la piedra que no nos deja amarnos. 

Porque la esperanza, como dice un refrán popular, es lo último que se pierde, o, mejor dicho, es lo último que debemos perder. Porque la esperanza es lo que mantiene encendidos los sueños de los hombres, es lo que mantiene la mecha de la entrega y de la generosidad, es la que nos mantiene alertas para poder seguir luchando y queriendo construir lo que esperamos.Y así es, la esperanza no es mágica, no cambia la realidad por sí sola, sino que nos ayuda a mantenernos en marcha para. buscar, sabiendo el camino, aquello que esperamos. 

Sí, el pueblo sabía que iba a venir el Mesías, pero cuando vino muchos no le creyeron, muchos no lo escucharon o escuchándolo hicieron oídos sordos a sus Palabras. Palabras que han llegado a nosotros que, muchas veces, hemos escuchado. Palabras que han encendido en nuestros corazones la Fe, la Esperanza y el Amor. Palabras que han encendido el deseo de un mundo nuevo, de un Hombre Nuevo, de una patria de hermanos, donde todos podamos vivir respetándonos, y, luego amándonos, porque somos hermanos y compartimos el mismo mundo, con todas sus cosas: buenas y malas, pero es el mismo sol, la misma luna, y, sobre todo, la misma tierra sobre la que caminamos y sobre la que quedarán nuestros cuerpo.

 "Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor.La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león como el buey comerá paja.El niño de pecho retoza junto al escondrijo de la serpiente, y el recién destetado extiende la mano hacia la madriguera del áspid.Nadie causará daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país del conocimiento del Señor, como las aguas colman el mar". 

Un mundo nuevo, comenzó a nacer cuando nació en un pesebre el Salvador del Mundo, pero se crecimiento depender, ahora, de cada uno de nosotros, de cómo hayamos escuchado sus Palabras y de cómo las llevemos a la práctica de todos los días. Porque el mismo espíritu del Señor que se posó sobre Él, es el mismo Espíritu que Él nos dio el día de nuestro bautismo, así viviendo como Él vivió y predicando como lo hizo Él, con la palabra y la vida, podremos seguir construyendo el sueño del Padre Dios: un Reino de personas que se aman, que es el Reino de los Cielos en la tierra.

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