miércoles, 19 de diciembre de 2018

Seguridades o confianza?

"Zacarías replicó al ángel:
«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».
Respondiendo el ángel le dijo:
«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».
¿Cómo estaré seguro de eso? preguntó Zacarías, y es una pregunta que siempre nos hacemos cuando buscamos la Voluntad de Dios, sin recordar que en el orden de la Fe no podemos encontrar ninguna seguridad humana, sino sólo la seguridad que nos da saber que el Señor es quien nos habla y nos muestra su Voluntad. Por eso el Ángel Gabriel le dice a Zacarías: "... porque no has dado fe a mis palabras". Una respuesta muy diferente a lo que sucedió con María.
Es lógico que siempre busquemos seguridad en lo que hacemos, que siempre busquemos una respuesta lógica o concreta cuando estamos queriendo discernir la Voluntad de Dios, o saber si éste o aquél es el camino que he de seguir. Pero no siempre encuentro esa seguridad como yo quiero encontrarla, porque en el Camino de la Fe no hay seguridades humanas, porque estamos viviendo en otro plano, en otra realidad, la realidad sobrenatural, y si todo estuviera tan claro no necesitaríamos del Don de la Fe para poder avanzar. "Aunque camine por oscuros valles nada temo, porque tu vara y tu bastón están conmigo", nos hace pensar el Salmo 22. Y es así, sólo la confianza en la Providencia Divina es lo que nos sostiene y calma nuestra ansiedad en los momentos de caminar en la oscuridad de la Fe.
Cuando buscamos seguridades es porque hemos perdido confianza en el Señor. Cuando buscamos seguridades humanas es porque hemos perdido nuestra confianza en el Padre. Cuando dudamos de dar un paso es porque no hemos confiado lo suficiente, o porque no nos hemos puesto en Sus Manos verdaderamente.
Cuando usamos demasiado la lógica humana y el razonamiento de todo ante todo, es porque no hemos conocido el Amor de Dios que nos pide, muchas veces, dar un salto al vacío en la fe, para poder sostenernos y revelarnos el Camino hacia la plenitud.
En el día a día, si estamos en Dios, vamos a ir viendo muchas confirmaciones que Él nos da para saber por dónde ir. Pero si no abrimos nuestro corazón a los Dones del Espíritu, o, mejor, si no estamos dispuesto a dejarnos conducir por el Espíritu por donde Dios quiera llevarnos, entonces no podremos ver esas miguitas de pan que el Señor va dejando para que las sigamos, y por eso, serán otras almas dispuestas las que las encuentren y las sigan.
Como le dijo el Ángel a Zacarías y a María, también nos lo dice a nosotros: "No temas, porque tu ruego ha sido escuchado... porque has hallado gracia delante de Dios".

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