miércoles, 4 de enero de 2017

Conocerlo y seguirlo

"En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»-
Él les dijo:
«Venid y lo veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima".
Cuando escuchamos algo que nos mueve los sentimientos, o algo que alcanza nuestros ideales, o vemos a alguien que nos parece maravilloso, lo primero que intentamos es seguir esa idea, ese sentimiento, a esa persona. Se podría decir que cuando algo toca fuertemente nuestro corazón o nuestra mente, se produce un enamoramiento rápido que nos hace querer saber más de eso.
Algunos confunden enamoramiento con verdadero amor y por eso, a veces, algunos se lanzan con toda su vida detrás de algo que (como se dice) "te flasheó", es decir te tocó fuerte. Y hasta dan la vida por algo que aún no conocen.
Aquí estos dos discípulos tuvieron esa misma sensación al oír decir que Jesús era "El Cordero de Dios", y quisieron seguirlo. Jesús al principio no los dijo que dejaran todo y lo siguieran, sino que lo acompañaran y vieran dónde (y cómo vivía) Había que conocer primero cómo vivía para saber si podían seguirlo, y, además, conociendo en profundidad uno puede saber si realmente es lo que estaba buscando o no, pues no puedo seguir a alguien para querer cambiar lo que vive o cómo vive, si sigo a alguien es porque su estilo de vida me gusta, y no porque él quiera vivir mi estilo de vida.
Así es el primer paso que damos (o deberíamos dar) en nuestra vida de fe: conocer, personal y realmente a Cristo, pues el Camino que vamos a emprender es el del seguirlo a Él, de imitar su vida en nuestra vida y no de que Él imite nuestra vida, pues no soy yo el camino, sino que es Él el Camino.
Por eso hoy en día nos encontramos con muchos cristianos que quieren cambiar el estilo de vida porque hay cosas que no le agradan, que le resultan difíciles, que no pueden vivirla. Y, muchas veces es por eso, porque comenzaron un camino que en realidad no conocían.
"Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».
Cuando descubrieron y lo conocieron se encontraron con la Verdad y la Vida de Jesús y por eso fueron a anunciarlo: "hemos encontrado al Mesías", y al conocerlo Simón, Jesús le cambió la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.