"Pedro le contestó: - «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre el agua».
Él le dijo: - «Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: - «Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: - «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
Hermosa escena no sólo de la vida de Pedro sino, también, de nuestra propia vida de fe.
Seguramente, casi todos, hemos tenido esa arrogancia de pedirle a Jesús que hagamos algo que podría ser extraordinario para nuestras vidas porque sólo Él, como Dios, podría hacerlo. Pero, sin darnos cuenta, igualmente le hemos hecho el pedido de algo extraordinario, y, quizás, Él nos dio algo más de lo que habíamos pedido y, a la vez, nos pidió Él algo que no teníamos en cuenta: "toma tu cruz de cada día y sígueme", y fue ahí cuando vimos que no podíamos cumplir con lo que Dios nos estaba pidiendo.
Quizás algunos se hundieron en la desesperanza de no poder hacer o no querer hacer lo que Jesús les pedía y perdieron (o creyeron perder) la fe que tenían sobre todo porque ese no era el Dios en quien confiaban.
Otros aceptaron el desafío de seguir a Jesús, pero, en el camino se sintieron sin fuerzas para llegar al final de la meta y sucumbieron al ruido del mundo, a las tentaciones y al miedo de no poder ser lo que ellos pensaban que tenían que ser. Y dejaron el camino.
Y, como Pedro, muchos decidieron reconocer que solos no podían con el ruido del mundo, con las tentaciones, con todo lo que significaba seguir a Jesús con todas sus consecuencias, y, por eso, sin miedo y con confianza dijeron: ¡Señor, ayúdame! y fue esa confianza en Su Poder lo que hizo que llegaran a la meta, que pudieran llevar la cruz de cada día sobre sus hombres y consiguieran, día a día, recorrer el Camino del Señor.
Por eso, a pesar de nuestra arrogancia de querer ser como Jesús, no podremos llegar a vivirlo si no descubrimos que solos nos hundiremos en el miedo que producen ciertas cosas, pero si nos sabemos débiles y pequeños podremos tender la mano hacia la única Mano que capaz de levantarnos de nuestros pozos y oscuridades.
lunes, 3 de agosto de 2026
Sálvanos!
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