lunes, 31 de agosto de 2026

El poder de Dios

"También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios".
Hay, en esta frase de Pablo a los corintios, algunos datos que nos hablan de cómo deberíamos ser los cristianos, los apóstoles de Cristo, y no me estoy refiriendo sólo a los sacerdotes y religiosos, sino a todos los que, por el bautismo, hemos sido llamados a evangelizar, a llevar la Buena Noticia del Evangelio por todo el mundo.
¿Por qué Pablo dice que se presentó débil y temblando de miedo? Yo creo que por varias cosas, por un lado había sido el gran perseguidor de los cristianos y, seguramente, tenía el miedo de que eso la gente lo tuviera en cuenta y podrían actuar en su contra porque así somos: pedimos la conversión de los pecadores pero una vez que se convierten siempre le hacemos acordar que fueron pecadores. Y débil porque se había dado cuenta que él no tenía la fuerza para predicar si esa fuerza no le hubiera sido dada por el Espíritu, pues su conversión lo llevó a descubrirse así frente a la fortaleza del Mensaje.
Un Mensaje que él recibió personalmente de Jesús haciendo que todo lo que sabía de antes sobre la Ley y los Profetas fuera, por él, considerado como basura porque sólo le servía para no escuchar a Dios, y Dios le habló y cambió su corazón y su forma de pensar.
Por todo eso y por mucho más afirma con toda razón: "mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana", sino en la manifestación y el poder del Espíritu". Esa ha sido la mayor experiencia de san Pablo y es a la que hemos de aspirar todos nosotros: dejarnos guiar por el Espíritu, dejarnos enseñar por el Espíritu, dejarnos transformar por el Espíritu.
Sí, es una canción que se canta bastante en la Iglesia, pero cuando el Espíritu quiere transformarnos, guiarnos o llevarnos por donde el Padre quiere hacemos retranca y decimos ¡No! eso no es para mí. Y es ahí cuando arruinamos la predicación y el mensaje porque en realidad hemos hablado mucho y hemos vivido poco.
Por eso finaliza Pablo: "para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría humana, sino en el poder de Dios". Porque el único que salva es Dios y no los hombres, y así lo dijo Él: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al Padre si no es por Mí".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.