jueves, 13 de agosto de 2026

Lo difícil del Evangelio

“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
"Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas".
"No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros".
¿Por qué he repetido tantas frases de Jesús? Porque, muchas veces, nos olvidamos de cómo debemos vivir, de cómo debemos intentar vivir nuestro ser cristianos. Es decir, cómo debemos vivir nuestra relación fraternal con los demás, porque no siempre actuamos con amor fraternal, sino que, muchas veces, somos jueces y verdugos de nuestros hermanos, y no siempre lo hacemos con verdad. Y, muchas menos veces pedimos perdón por lo que hemos dicho o hecho, y, otras tantas, no somos capaces de perdonar a los que nos ofenden.
"Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden".
Y ¿cómo vivir y por qué vivir de ese modo? ¿Por qué hay que perdonar hasta 70 veces 7? ¿Por qué he de pedir perdón por lo que he dicho o hecho? Por un nuevo mandamiento que nos dio el Señor:
"Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros".
Y, en este mandamiento fallamos muchos cristianos y nunca nos lo ponemos en nuestro examen de conciencia ¿he amado como el Señor me amó? ¿He perdonado tanto como el Señor me perdonó? ¿Si el Señor me juzgara como yo juzgo qué pasaría conmigo?

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