Para mí hay dos cosas importantes en el Evangelio de hoy.
Por un lado el llamado que nos hace el Señor. Un llamado que no es solamente al Banquete Celestial, que, en realidad es el más importante porque en él se nos da el Señor en Cuerpo y Alma, Sangre y Divinidad; sino que es el único momento de verdadero encuentro como Cuerpo de Cristo con su Cabeza. Sino que ese encuentro es el culmen de haber respondido generosamente al primera llamado que es a la vida en santidad.
"Sed santos porque vuestro Padre Celestial es santo", "Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor".
Éste es el primer llamado, es una elección que hace el Padre por nosotros pues Él es quien nos conoce desde antes que naciéramos y nos tejió en las entrañas maternas. Pero, al nacer comenzamos a ejercer nuestra libertad, nuestra voluntad, nuestra capacidad intelectual y tenemos que empezar a decidir qué caminos tomar, por dónde debe andar nuestra vida. Y, si no nos enseñan a buscar "primero el Reino de Dios", entonces nos vamos perdiendo las Gracias que el Padre tiene para que alcancemos la verdadera santidad. Y, una de las Gracias más extraordinarias se dan por medio de los sacramentos, y especialmente en el encuentro con el Dios vivo y verdadero en la Eucaristía.
Por eso, la segunda cosa importante de este evangelio es lo que le reprocha el Señor al invitado que no vino bien vestido al banquete de bodas. Claro está que no se refiere a que tenemos que estrenar ropa los días que vamos a misa, sino que debemos estar preparados interiormente para el Encuentro con el Señor en la Eucaristía. Y estar preparados, por un lado quiere decir estar en Gracia: haber confesado y estar viviendo de acuerdo al evangelio, para que el Encuentro sea profundo, personal y lleno de Gracias.
Pero, además, tengo que tener la certeza que, a pesar de lo que haya alrededor de mío y de quien celebre la Misa, no voy a cotillear con los demás, ni voy a ir a criticar a los demás, sino que voy al Encuentro del Amor de los Amores, y eso es lo único importante y verdadero de la Misa: El Señor viene para que yo continúe con su fuerza y Su Vida el camino de conversión y santidad que me lleve a la eternidad.
jueves, 20 de agosto de 2026
Invitados al Banquete de Bodas
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