En este día de san Agustín la liturgia nos presenta dos lecturas que tienen demasiado contenido para reflexionar, hay mucho alimento tanto en la carta de san Pablo como en el Evangelio. Yo pienso sólo dos cosas y las demás las pensáis vosotros por vuestra cuenta porque sino tendría que escribir mucho.
De la carta de san Pablo me quedo con la primer frase:
"No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Pues el mensaje de la cruz es necedad para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios".
Y de estas dos frases dos cosas.
Pablo dice que no lo envió Jesús a bautizar, y eso es una gran verdad. ¿Cómo? Sí, porque el bautismo es el resultado de una decisión libre que toma la persona luego de haber escuchado el mensaje de salvación. Primero hay que saber qué implica el bautismo para poder aceptar ser bautizado. Está claro que los bebés no tienen esa libre elección, pero es una libre elección que toman los padres y los padrinos por el niño, y, por eso, son ellos los que se comprometen a enseñarle al niño lo que implica el haber sido bautizado, de tal manera que él vaya adquiriendo desde niño los valores cristianos y no se asombre de lo que Dios le pueda ir pidiendo a lo largo de la vida.
Esto porque, como dice san Pablo, el mensaje es un mensaje de Cruz, pero no sólo de Cruz, sino también de resurrección pero hay que pasar por una entrega fiel al Padre para llegar a la Vida. Así que hay que enseñar el mensaje completo de la salvación para poder vivir como cristiano.
Por eso hay que unir a este mensaje el Evangelio de hoy: las vírgenes necias y las prudentes. Nos encontramos muchas veces con cristianos necios que no han madurado el mensaje del Evangelio por eso nunca están preparados para escuchar, ni menos aceptar la Voluntad de Dios en sus vidas y, por eso, llegada cierta edad o ciertas cosas de la vida renuncian a su fe, renuncian a Dios. En cambio están los cristianos prudentes que han ido madurando en su fe (llenando sus alcuzas de aceite) y así tienen las capacidad y la Gracia para saber escuchar, discernir y aceptar la Voluntad de Dios en sus vidas, y, como diría el mismo Pablo "combatir el buen combate de la fe y alcanzar la meta".
viernes, 28 de agosto de 2026
Para empezar...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.