miércoles, 15 de enero de 2025

Un 15 de enero

Hoy no voy a hablar de las Escrituras, no porque no quiera, sino porque hoy es un día que ha marcado mi vida, o, mejor dicho, el 15 de enero de 1986 marcó mi vida, lo mismo que el 15 de enero de 2004.
El 15 de enero de 1986 ingresaba a la Casa de Formación de la Fraternidad Mariana Masculina, de la Fundación Apostólica Mariana, fundada por el P. Efraín Antonio Sueldo Luque. En la Fraternidad, con la ayuda del P. Efraín me formé para el sacerdocio, ordenándome sacerdote en el 93, y quedándome a su lado hasta su muerte en 2003. Fueron años de mucha Gracia y de vivir e intentar alcanzar los ideales que el P. Efraín fue sembrando, poco a poco, en mi alma.
El 15 de enero de 2004, hace 20 años, subiá al Cielo mi padre: Marío Bernardino Failache, quien en 1986 me llevara en su camioneta a la Casa de Formación, la cual estaba en la manzana donde mi padre vivió durante varios años con mis abuelos, en la Villa Sanguinetti de Arrecifes.
Son dos fechas, como tantas otras, pero éstas las que más han marcado mi vida porque han sido dos hitos importantes. ¿Por qué? La primera dejaba la casa de mis padres, mis trabajo, mi lugar para seguir el llamado del Señor, quizás con mucha inconsciencia de lo que Él podía pedirme, pero con el corazón dispuesto para intentar, como dice el lema que nos enseñó Efraín, a ser Fieles a la Vida. Es esa Fidelidad la que después de varios años me trajo a estas tierras de España, y en las que aún intento seguir viviendo los ideales que Efraín me enseñó durante tantos años.
Por otro lado, que mi padre subiera a los Cielos justo a los 18 años de haberme dejado en la Casa de Formación, también su fue un signo de que ahora seguiría o debía seguir viviendo los valores que él me transmitió: la honestidad, la veracidad, la amabilidad, la cercanía y, sobre todo, tener las puertas abiertas para recibir y servir a mis amigos y hermanos. Él junto a mi madre siempre han tenido las puertas abiertas de la casa para mantener las relaciones de amistad, para cobijar a cuantos necesitaban un ambiente de familia, y eso lo hicieron con tantos y tantos, y siempre la casa estaba llena de gente, de ambiente de fiesta y alegría.
Hoy los tres, Efraín, Papá y Mamá gozan de la Bienaventuranza de la Casa del Padre, pero se que siempre estarán para seguir cuidando y velando para que, con la Gracia del Espíritu Santo, pueda mantener mi Fidelidad a la Vida que ellos me dieron, y en esta vida poder vivir los valores humanos y sobrenaturales que me enseñaron con sus vidas.
Sí, el 15 de enero no es una fecha cualquiera.

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