"Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Esto es lo que la gente se preguntaba acerca de Jesús, de lo que hacía y de lo que se veía acerca de sus milagros y de sus predicaciones.
Y sí, es una enseñanza nueva que vivieron los que estaban junto a Jesús, y los que estaban lejos pudieron descubrir en Jesús un nuevo modo de vivir la fe, un nuevo modo de relacionarse con el Padre del Cielo. Una nueva enseñanza que fue expuesta con la autoridad del que vive lo que enseñanza y, sobre todo, del que cree lo que enseña porque lo vive desde siempre.
La autoridad de Jesús no se la daban sus milagros y hechos extraordinarios, sino su propia vida, pues no hablaba nada más de lo que Él "había visto hacer a su Padre", y no hacía nada más que la voluntad de Su Padre. Y eso es lo que enseñaba y lo que predicaba.
Esa nueva nueva manera de vivir es la que llega hasta nuestros días, es la que, de una forma u otra, intentamos vivir cada día de nuestras vidas, a veces con más acierto otras con menos, pero siempre intentamos estar a la altura de la Vida que Jesús nos enseñó a vivir.
Creemos, muchas vece, que no podemos llegar a alcanzar el Ideal de Vida que el Evangelio nos propone, y seguramente que nunca lo alcanzaremos con nuestras propias fuerzas y deseos, sino que lo alcanzaremos con la Gracia. Por eso necesitamos, siempre, estar en Gracia de Dios, buscar la disponibilidad del corazón para aceptar los desafíos que el Evangelio nos propone, pues ese es el Camino que nos conduce a la Vida que Dios Padre quiere para nosotros. Y es una Vida que sólo podremos vivirla si nos unimos a Él por medio de los sacramentos, por medio de la oración, por medio de la Palabra.
Ya no hay tiempos nuevos para esperar, sino que debemos hacer que cada día sea nuevo en la Gracia, en la Esperanza, en el Amor para que siempre podamos, como Jesús, enseñar el verdadero sentido de nuestra vida de fe. A veces nos quedamos en lo cómodo y eso no es propio del que se deja conducir por el Espíritu, sino que es el Espíritu el que nos lleva por caminos que nunca habíamos pensado y nos hace vivir realidades únicas desde la Gracia del Padre.
La Vida en el Espíritu es la de aquél que se deja guiar, que no pone obstáculos para vivir en la Voluntad de Dios, sino que busca constantemente esa renovación que nos lleva a dar Gracias por todo lo que Dios permite que vivamos, y, pide la fortaleza necesaria para aceptar Su Voluntad cuando está fuera de lo que habíamos pensado o querido para nuestra vida.
Hoy en día tenemos muchos instrumentos, puestos por el Padre, que nos ayudan a discernir, a iluminar nuestro caminar hacia Dios, y, sobre todo que nos ayudan y nos muestran un camino que no recorremos solos, sino que Dios va suscitando hermanos que nos guían, acompañan y animan para recorrer juntos el camino de la santidad.
martes, 13 de enero de 2026
Siempre renovados
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