viernes, 23 de enero de 2026

Saber escuchar

"David se levantó, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl:
«¡Oh, rey, mi señor!»
Saúl miró hacia atrás. David se inclinó rostro a tierra y se postró.
Y dijo a Saúl:
«¿Por qué haces caso a las palabras que dice la gente: David busca tu desgracia”? Tus ojos han visto hoy mismo en la cueva que el Señor te ha entregado en mi mano. Han hablado de matarte, pero te he perdonado, diciéndome: “No alargaré mi mano contra mi amo, pues es el ungido del Señor”.
Y Saúl siguió escuchando las voces de aquellos que querían hacer mal a David y, también, hacer daño a Saúl, pues las malas voces que muchas veces llegan a nosotros hacen daño a diestra y siniestra pues siembran cizaña y la cizaña no hace bien sino que hace mucho daño.
Cuando el corazón se llena de esos ecos malos se va dañando de tal manera que no es posible sanarlo si no modifica la manera de relacionarse.
A David querían, las voces de sus soldados, hacerle daño pues le sugerían matar a Saúl, sin embargo David optó por el bien y no por el mal, por el perdón y no por la venganza. Y esa reacción de David fue la que hizo cambiar de opinión a Saúl.
A veces nos cuesta darnos cuenta de que estamos reaccionando mal porque el mal ya está en el corazón, pero si nos encontramos con sembradores de paz y fraternidad, vamos a poder acceder a una conversión a descubrir, sobre todo, que no he dejado lugar para el amor y el perdón en el corazón, que lo he llenado de rencor y maldad por no saber discernir a quién y qué cosas escuchar. Por eso aunque los que nos nos rodean nos lleven a sembrar cizaña tenemos que tomar una opción si queremos seguir así o si queremos ser fieles a Dios y comenzar a sembrar verdad y amor.
La actitud de David transformó el corazón de Saúl y pudo ver la obra del Señor, y así fue como respondió a la bondad de David:
"Saúl levantó la voz llorando. Y siguió diciendo:
«Eres mejor que yo, pues tú me tratas bien, mientras que yo te trato mal. Hoy has puesto de manifiesto tu bondad para conmigo, pues el Señor me había puesto en tus manos y tú no me has matado. ¿Si uno encuentra a su enemigo, le deja seguir por las buenas el camino? Que el Señor te recompense el favor que hoy me has hecho. Ahora sé que has de reinar y que en tu mano se consolidará la realeza de Israel».

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