Dos exhortaciones muy claras nos ha dado el Señor para que las meditemos con tranquilidad y que, también, nos sirvan para un examen de conciencia para ver si estamos actuando bien o nos hemos alejado del camino que Él nos propone vivir.
«¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero?"
"Vosotros sois la luz del mundo", eso es lo que nos dijo Jesús, y por eso habla de que no escondamos esta luz que, en realidad, es Su propia Vida la que ilumina nuestra vida y así nosotros iluminamos la vida de nuestros hermanos, la vida del mundo. Pero claro que no tenemos que olvidar que en nuestro corazón, si no lo cuidamos bien, existe también la espina del pecado original que, muchas veces, nos lleva a ser muy egoístas, soberbios, etc., y en lugar de iluminar con la Luz de Cristo queremos imponer nuestra propia verdad y no Su Verdad porque nos creemos los mejores y los más santos o los que tenemos siempre la razón, y, sinceramente, no siempre es así. Por eso debemos siempre tener presente qué luz queremos llevar al mundo.
Y la segunda exhortación nos viene muy bien para seguir con el examen de conciencia, porque no siempre tenemos en cuenta que lo que haga con o hacia mi hermano va a repercutir en mi propia vida:
«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene».
¿Qué has pensado de tu hermano? ¿Cómo has tratado a tu hermano? ¿Has actuado con caridad, con misericordia? ¿Has ayudado a que tu hermano crezca? ¿Has juzgado? ¿Has condenado a tu hermano? ¿Lo has insultado? Y tantas otras preguntas que van en orden a mi relación con los demás, porque la pregunta que el Señor nos va a hacer cuando nos encontremos con Él solo será: ¿qué hiciste con tu hermano? La pregunta se basara en el amor, en la relación fraternal, en la verdad de mi relación con los demás.
Es algo que no siempre tenemos presente porque nos creemos que sólo yo tengo la razón de todo y por eso, muchas veces, trato a los demás sin amor, sin misericordia.
jueves, 29 de enero de 2026
A remojar las barbas
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