Las palabras de Jesús, como siempre, no se pueden desperdiciar, pero hoy más que nunca porque, creo, que nos dan a muchos en el ojo, y si no nos pega nos pasa muy cerca. Si realmente somos sinceros con nosotros mismos nos pegarán fuerte y, espero, que nos hagan recapacitar:
"En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo".
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador"
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Creernos mejores que los otros, quizás no lo digamos así, pero sí es cierto que, muchas veces despreciamos a los demás, no a todo el mundo, pues, seguramente necesitemos de alguien y a alguien amemos más que a otros. Pero, también es cierto que muchos de los que nos creemos "muy cristianos" somos los que más despreciamos a la gente.
Y lo digo en carne propia y con todas las letras: hay gente que se cree "muy cristiana" y pasa al lado tuyo y te da vuelta la cara, no te saluda, se hacen los muy dañados o interesantes, y así hay tantos que porque este dijo tal cosa o porque aquél tal otra, pasan de largo de las personas y andan por el mundo como si fueran los perfectos de la creación.
Cuando reconocemos nuestro error y cuando nos descubrimos pecadores como tantos, no podemos o no deberíamos despreciar a nadie, ni tampoco creernos los que más vivimos, sobre todo el evangelio.
La humildad no es decir que soy un gran pecador o que no sirvo para nada, sino reconocer que en mi pequeñez Dios me está dando su Gracia para crecer, pero no lo hago solo sino que lo hago en comunidad, junto a mis hermanos a quienes debo respetar y amar como Jesús me lo pide, aunque no sean de mi agrado porque "si saludas a los que te saludan ¿qué merito tenéis? eso también lo hacen publicanos" y "si amáis a los que os aman ¿qué mérito tenéis? eso también lo hacen los pecadores". Y si buscáis en el Evangelio veréis qué es lo que nos pide Jesús.
sábado, 29 de marzo de 2025
Soy el mejor...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.