sábado, 8 de marzo de 2025

Quién neceista al Señor?

«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?».
Siempre hay alguien que está curoseando la vida de los demás, no para ayudar a vivir, sino para poner palos en las ruedas y hacer que la vida de los demás sea imposible. Así era la reacción de los fariseos ante la vida de Jesús: no buscan aprender de sus Palabras, sino que buscaban cómo poder atacarlo por lo que hacía o decía.
Por eso la responde:
"Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».
Y así nos pasa muchas veces. Hay quienes dicen: "no voy a la iglesia por que va menganito y fulanita, que son de lo peor", a lo que hay que responderle: "pues bien, vé tú así haces una iglesia mejor", pero no, no van porque ya se les ve en la lengua que al juzgar y condenar son peor que los demás.
Por suerte, los que nos hemos encontrado realmente con el Señor sabemos que Él es nuestra salvación y que, a pesar de nuestro pecado, Él sigue dándonos esperanza de santidad. Necesitamos, constantemente de Su Gracia para seguir en el camino de la conversión, en el camino de sanar nuestra alma y corazón para que, cada día que pasamos junto a Él, podamos ser mejores.
Sabemos, como dice san Pablo, cada uno, de la lucha que tenemos en nuestro interior, de lo que nos duele ser como somos y de que no podemos, en muchos casos, cambiar ciertas cosas de nuestro temperamento, de nuestro pasado, pero confiamos que la Gracia del Señor nos ayude a mejorar, a sanar, a convertirnos en lo que realmente el Padre quiere que seamos: verdaderas imágenes de su Hijo, es decir, que seamos santos cristianos. Por eso, necesitamos, cada día del encuentro con el Señor, ya sea espiritualmente, como presencialmente.

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