martes, 24 de diciembre de 2024

Noche de Gracia

El canto del Benedictus de Zacarías nos abre las puertas a la NocheBuena, a la víspera de Navidad. Es un canto que brota de un corazón invadido por el Espíritu Santo, así como fue con Isabel y con María que brotó el Magníficat. Un cántico el de Zacarías porque Dios no sólo lo había bendecido al matrimonio con un hijo, sino que ese hijo sería el Precursor del Mesías, signo de que estaba pronto a cumplirse las Promesas del Señor.
Hoy no es un día cualquiera, sino que es un día para dar Gracias a Dios, como lo hizo Zacarías y como lo hizo Isabel, porque nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales en el cielo y nos ha dado un Salvador que nos ha quitado el oprobio del pecado y nos ha regalado una vida nueva en el Espíritu.
Es un día donde se comienzan a disipar las sombras del pecado y volvemos a ser iluminados por la Luz de una Estrella Nueva, por el Hijo de Dios que quiso nacer entre nosotros para que nosotros nazcamos en Dios.
Es un día donde tendríamos que ir poniendo sobre el altar del Señor todos nuestros dolores, no sólo del cuerpo sino del alma, de nuestro corazón, para que el Señor nos haga nacer de nuevo y que nos de la fuerza para que podamos eliminar viejos rencores, divisiones, desuniones y tantas cosas que nos hacen perder la Gracia del Amor, de la Paz y de la unión entre amigos, familias, comunidad.
Es un día que se hace Noche, pero Nochebuena porque vamos a recibir la Buena Noticia del nacimiento de un Niño que es Dios, y que se nos entrega en la mesa del Altar de la Eucaristía para alimentar nuestros deseos de Paz, Amor, Fraternidad, en fin, nuestro deseo de poder cumplir su propio deseo y el del Padre: que todos sean Uno para que el mundo crea, y, para alcanzar eso que se amen unos a otros como YO os he amado.

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