domingo, 1 de diciembre de 2024

Estad despiertos

"Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre".

Con el Primer Domingo de Adviento comenzamos un nuevo ciclo litúrgico, es el Tiempo de La Espera, que es lo que significa el Adviento, la Espera del Nacimiento del Hijo de Dios, la Espera de que Dios venga a nosotros para enseñarnos a ser hijos de Dios.
“Estad despiertos en todo tiempo”, una advertencia y una exhortación de Jesús para que no decaigamos ante las tentaciones de dejarnos seducir por el mundo, “pidiendo escapar de todo lo que está por suceder”, pues lo que está por suceder y está sucediendo en los últimos tiempos es lo que nos va desviando del Camino que Él recorrió, primero, por nosotros.
Estar despiertos y atentos es una advertencia y una sugerencia para poder perseverar en el Camino, para poder “mantenernos en pie ante el Hijo del Hombre”, que no es más que Jesús quien nos está llamando, que es Jesús quien nos está hablando, que es Jesús quien nos está ayudando a recorrer el Camino de la Voluntad de Dios.
“Mantenernos en pie”, volver a ponernos en pie después de cada tropiezo y caída, confiar en la Gracia del Padre que, por medio de la reconciliación, nos vuelve a fortalecer para seguir recorriendo el camino de nuestra santidad, que es el único camino hacia la salvación, sabiendo que en ese camino vamos dando testimonio de la fortaleza de Dios, de la Esperanza en Dios, de la Fe puesta en sus Promesas y, sobre todo, del Amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones para que sea derramado en el corazón de todos aquellos que están siendo llamados a la salvación.
El Adviento es también el camino que comenzó María el día de la Anunciación, el camino que comenzó a recorrer desde su casa en Nazaret hacia la casa de Isabel y Zacarías para anunciar, sin Ella hablar, la llegada del Mesías Prometido.
El Adviento es el camino que comenzó a recorrer María de la mano de José hacia Belén, para llegar al lugar pensado por el Padre para no sólo dar a luz a un niño, sino dar a luz la Luz que iluminaría las tinieblas del corazón de los hombres.
El Adviento es, también, el caminar constante de María cerca de Jesús, acompañando sus pasos con su oración, con su amor de Madre que, en la Cruz, se mantuvo en pie llegando a ser nuestra Madre en el dolor y el Amor.
Por todo esto y por lo que iremos recibiendo del Señor, por medio de su Palabra, en este tiempo de Adviento, es que debemos tener el corazón despierto y preparado para estar siempre cerca de Aquél viene para salvarnos.

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