"Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob».
"Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».
Tanto el Padre, al Pueblo de Israel por medio de Moisés, como el Hijo a los que lo seguían, les proponen un camino. No obligan a nadie a seguir el camino propuesto, sino que al proponer el camino nos dan opciones y sus consecuencias, así nos hacen ver que tenemos libertad para elegir.
Pero, claro, elegir tienen sus consecuencias. Cada una de las decisiones que tomo en la vida, en el día a día, tiene sus consecuencias. Consecuencias que son causadas por mis decisiones, aunque, muchas veces, no quiera asumir que son mis decisiones y no las de otros, aunque sean otros quienes me muestren otras opciones, pero nadie puede obligarme a decidir por esto o por aquello.
Por eso, en este tiempo de Cuaresma, en donde se nos invita al silencio y a la reflexión con la Palabra de Dios, tengo que ir viendo y analizando las decisiones que he tomado en mi vida, para ver si todas han sido de acuerdo a un proyecto de Dios o a un proyecto mío o del mundo, pues de acuerdo a lo que he visto como proyecto de vida, de acuerdo a ello he tomado la decisiones que he tomado.
Pero, si no he proyectado mi vida, ya sea desde Dios o desde el mundo, entonces he ido por la vida "picoteando" cosas que, quizás, no me han dado sentido y no me han hecho percibir lo bueno que es estar en Dios. Y, ahora es tiempo de proyectar, desde Dios, mi propia vida sabiendo que, si dejo de lado lo que no es de Dios, voy a tener la seguridad que es Él quien me acompañará el resto del camino y, sobre todo, sabiendo que no me va a obligar hacerlo de Su Mano, pero si me suelto caminaré solo.
Por eso, es hora de mirar mi vida a la Luz del Evangelio y tomar una decisión acerca de qué Camino quiero seguir.
jueves, 15 de febrero de 2024
Son elecciones personales
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.