sábado, 3 de febrero de 2024

Reyes sabios

"Pues bien, Señor, mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tan inmenso?».
Agradó a Señor esta súplica de Salomón".
¡Qué bien estaría el mundo si los gobernantes pudieran pedir mejor a Dios! Salomón sólo pidió sabiduría para gobernar, ni riquezas, ni poder, ni nada de eso, pues se reconocía pequeño y no instruido para gobernar un pueblo, y por eso pidió sabiduría.
¿Hoy qué piden los que gobiernan los pueblos? ¿Creen en Dios los que gobiernan los pueblos?
Pero bueno, seguro que van a salir mil y una respuestas y quejas contra nuestros gobernantes. Pero no nos vamos a meter en ese berenjenal, sino que llevemos esa oración de Salomón a nuestra vida.
Sí, porque nosotros también gobernamos algo, todos tenemos poder sobre algo o sobre alguien o sobre muchos. Porque en nuestras vidas siempre hay personas o cosas que cuentan con nuestra sabiduría para gobernar, para discernir entre el bien y el mal, para compartir, para trabajar, para vivir en comunidad.
La Sabiduría que ha pedido Salomón no es la sabiduría humana, sino la sabiduría que viene de Dios, la que nos da el Espíritu Santo, porque esa Sabiduría es para aprender a discernir no sólo entre el bien y el mal, sino entre lo que es Voluntad de Dios y lo que no es Voluntad de Dios, pues su reinado no es un reinado humano sino que reina sobre el Pueblo de Dios.
Nosotros, si os acordáis bien, hemos sido ungidos reyes el día de nuestro bautismo, pero no para reinar como en el mundo, sino para vivir en el Reino de Dios, por lo tanto necesitamos, constantemente pedir la Sabiduría divina para poder seguir construyendo el Reino de Dios en la tierra: "venga a nosotros tu reino, hágase Tú Voluntad en la tierra como en el cielo".
Esta pequeña frase, que repetimos casi todos los días, es la que nos hace tomar conciencia de quienes somos y lo que necesitamos: somos reyes y necesitamos la Sabiduría divina para saber gobernar nuestra vida de acuerdo a la Voluntad a Dios.

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