sábado, 10 de febrero de 2024

No pienses en que no puedes

«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos».
Le replicaron sus discípulos:
«¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?».
¿Cuántas veces el Señor nos pone ante esa pregunta o disyuntiva? Nos presenta, quizás, una problema o nos pone delante una Cruz o algo que estaba fuera de nuestro programa y nos quedamos como los discípulos, en blanco porque no sabemos cómo vamos a actuar, ni qué debemos hacer, ni siquiera si seremos capaces de afrontar tal situación.
Cuando ocurrió algo similar en la barca, dijo Jesús: "hombres de poca fe, ¿por qué tienen miedo?". Y así nos pasa, no hemos madurado suficientemente nuestra fe, nuestra confianza en Su Providencia, y, por eso, creemos que Él nos pide que hagamos o aceptemos algo por nuestra propia cuenta.
Estamos tan acostumbrados a que todo lo hacemos solos, que si me lo propongo lo hago, por aquel famoso dicho: si quieres puedes, que cuando se me presenta algo mayor de lo que tenía programado, ya, de entrada, digo ¡no puedo! Y me escondo detrás de mis miedos para que el Señor no me pida nada de lo que no quiero aceptar.
Sin embargo, cuando el Señor nos pide algo que parece que está fuera de nuestro alcance, no es porque confía en que lo podamos hacer, sino que sabe que es Él quien tiene la fuera, la Gracia, el poder para que yo lo pueda hacer. Lo que me está diciendo o pidiendo es un gesto de confianza sin pensar en si yo tengo la fuerza, si podré o no podré, si esto o si lo otro. No, recuerda que Él es Dios y nosotros sólo somos instrumentos, como diría Santa Teresita: soy un pincel en manos del artista por eso me dejo llevar, pues Él sabe qué es lo que quiere hacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.