jueves, 1 de febrero de 2024

La herencia de David

 "Se acercaban los días de la muerte de David y este aconsejo a su hijo Salomón:
«Yo emprendo el camino de todos. Ten valor y sé hombre. Guarda lo que el Señor tu Dios, manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, órdenes, instrucciones y sentencias, como está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y adondequiera que vayas".
Hermosa recomendación de David a su hijo. A veces, me parece, que hay recelo en hablar de estas cosas con los hijos, con la familia. Mostrar o dar a conocer lo profundo de uno, lo que pasa por dentro del corazón no suele ser un tema de conversación, ni en familia, ni con amigos. Sin embargo, lo que pasa en nuestro interior es lo que nos ayuda a conocernos mejor y, creo, que son los mejores valores que podemos dejar.
"En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos".
Los valores humanos, y, sobre todo, los valores espirituales son los que tenemos que aprender a compartir y transmitir, esos son los apóstoles que el mundo necesita hoy. Hay muchos, o demasiados, apóstoles que transmiten los valores mundanos, o, mejor dicho, desvalores que van haciendo perder dignidad y valor a la persona humana, y ellos tienen más valentía que los que vivimos, o queremos vivir, la Vida en Dios.
El Rey David nos está enseñando que la mejor manera de transmitir nuestros valores es por medio de la familia, que, como sabemos y hemos escuchado muchas veces, es la primera iglesia en la cual compartimos e intentamos vivir la fe. De este modo los primeros apóstoles en la vida de las personas son nuestros padres, nuestros abuelos quienes han podido recibir los Dones de la FE, la Esperanza y el Amor. Por eso no tienen que dudar en hacer el esfuerzo para transmitir lo que han recibido, aunque no se viva en plenitud ni perfectamente, pero cuando lo compartimos y los comenzamos a vivir entre todos, todo es más fácil y llevadero, y así vamos haciendo comunidad cristiana desde el seno de nuestras familias.

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