"Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”.".
Ésta es la famosa levadura de los fariseos a la que hace referencia Jesús. Una levadura que parece que todo es más grande de lo que parece, pero, que, en el fondo, no tienen nada de grande porque todo lo que se ve es apariencia.
Cuando, realmente, se vive en la voluntad de Dios no hace falta que lo andemos predicando y haciéndonos fotos para que los demás nos vean y aplaudan, sino que lo importante es que seamos Fieles a la Vida que el Señor nos ha pedido vivir. Es por ello que, también, el Señor nos dice:
"Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».
Pero no porque seamos inútiles en verdad, sino para que no se nos suban los humos del mundo que nos quieren hacer parecer que todo lo hemos hecho porque somos dioses, y, por eso mismo nos tienen que aplaudir.
"El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Humillarnos no quiere decir que nos hagamos los inútiles, sino que reconozcamos que todo lo hacemos por el Señor, y es Él quien nos da lo necesario para poder ser Fieles a Su Voluntad, nosotros ponemos nuestra disposición para vivir según Su Palabra, y Él nos da la Gracia suficiente y necesaria para poder llevar a cabo Su Obra en el mundo.
Saber ubicarnos frente a Dios y en el mundo es el signo de haber alcanzado un buen grado de humildad: reconocernos pequeños y dejar obrar al Padre en nuestra vida, y dar Gracias por todo lo que Él está haciendo en mí y por mí.
martes, 27 de febrero de 2024
Levadura farisaica
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