De los Tratados de Balduino de Cantorbery, obispo
La palabra de Dios es viva, eficaz y tajante más que espada de dos filos. Los que
buscan a Cristo, palabra, fuerza y sabiduría de Dios, descubren por esta expresión de la
Escritura toda la grandeza, fuerza y sabiduría de aquel que es la verdadera palabra dé
Dios y que existía ya antes del comienzo de los tiempos y, junto al Padre, participaba
de su misma eternidad. Cuando llegó el tiempo oportuno, esta palabra fue revelada a los
apóstoles, por ellos el mundo la conoció y el pueblo de los creyentes la recibió con
humildad. Esta palabra existe, por tanto, en el seno del Padre, en la predicación de
quienes la proclaman y en el corazón de quienes la aceptan.
Esta palabra de Dios es viva, ya que el Padre le ha concedido poseer la vida en sí misma,
como el mismo Padre posee la vida en sí mismo. Por lo cual hay que decir que esta palabra
no sólo es viva, sino que es la misma vida, como afirma el propio Señor, cuando dice:
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Precisamente porque esta palabra es la vida
es también viva y vivificante; por esta razón está escrito: Lo mismo que el Padre resucita
a los muertos, devolviéndoles la vida, así también el Hijo dispensa la vida a los que quiere.
Es vivificante cuando llama a Lázaro del sepulcro, diciendo al que estaba muerto: Lázaro, sal
fuera.
Cuando esta palabra es proclamada, la voz del predicador resuena exteriormente pero su fuerza
es percibida interiormente y hace revivir a los mismos muertos, y su sonido engendra para la
fe nuevos hijos de Abraham. Es, pues, viva esta palabra en el corazón del Padre, viva en los
labios del predicador, viva en el corazón del que cree y ama. Y si de tal manera es viva, es
también, sin duda, eficaz.
Es eficaz en la creación del mundo, eficaz en el gobierno del universo, eficaz en la redención
de los hombres. ¿Qué otra cosa podríamos encontrar más eficaz y más poderosa que esta palabra?
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, pregonar toda su alabanza? Esta palabra es eficaz
cuando actúa y eficaz cuando es proclamada; jamás vuelve vacía, sino que siempre produce fruto
cuando es enviada.
Es eficaz y tajante más que espada de dos filos para quienes creen en ella y la aman.
¿Qué hay, en efecto, imposible para el que cree o difícil para el que ama? Cuando esta palabra
resuena, penetra en el corazón del creyente como sise tratara de flechas de arquero afiladas;
y lo penetra tan profundamente que atraviesa hasta lo más recóndito del espíritu; por ello se dice
que es más tajante que una espada de dos filos, más incisiva que todo poder o fuerza, más sutil que
toda agudeza humana, más, penetrante que toda la sabiduría y todas las palabras de los, doctos.
viernes, 29 de octubre de 2021
La Palabra de Dios es viva y eficaz
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