De los sermones de san Proclo de Constantinopla, obispo
Alégrense los cielos, y las nubes destilen la justicia, porque el Señor se ha
apiadado de su pueblo. Alégrense los cielos, porque, al ser creados en el
principio, también Adán fue formado de la tierra virgen por el Creador,
mostrándose como amigo y familiar de Dios. Alégrense los cielos, porque ahora,
de acuerdo con el plan divino, la tierra ha sido santificada por la encarnación
de nuestro Señor, y el género humano ha sido liberado del culto idolátrico. Las
nubes destilen la justicia, porque hoy el antiguo extravío de Eva ha sido
reparado y destruido por la pureza de la Virgen María y por el que de ella ha
nacido, Dios y hombre juntamente. Hoy el hombre, cancelada la antigua condena,
ha sido liberado de la horrenda noche que sobre él pesaba.
Cristo ha nacido de la Virgen, ya que de ella ha tomado carne, según la libre
disposición del plan divino: La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros;
por esto la Virgen ha venido a ser madre de Dios. Y es virgen y madre al mismo
tiempo, porque ha dado a luz a la Palabra encarnada, sin concurso de varón; y
así, ha conservado su virginidad por la acción milagrosa de aquel que de este
modo quiso nacer. Ella es madre, con toda verdad, de la naturaleza humana de
aquel que es la Palabra divina, ya que en ella se encarnó, de ella salió a la
luz del mundo, identificado con nuestra naturaleza, según su sabiduría y
voluntad con las que obra semejantes prodigios. De ellos según la carne procede
Cristo, como dice san Pablo.
En efecto, él fue, es y será siempre el mismo; mas por nosotros se hizo hombre;
el amigo de los hombres se hizo hombre sin sufrir por eso menoscabo alguno en su
divinidad. Por mí se hizo semejante a mí, se hizo lo que .no era aunque
conservando lo que era. Finalmente, se hizo hombre para cargar sobre sí el
castigo por nosotros merecido y hacernos de esta manera capaces de la adopción
filial y otorgamos aquel reina, del cual pedimos que nos haga dignos la gracia y
misericordia del Señor Jesucristo, al cual junto con el Padre y el Espíritu
Santo, pertenece la gloria, el honor y el poder, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.
sábado, 16 de octubre de 2021
El Amigo de los hombres se hizo hombre
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