Del Sermón de san Agustín, obispo, Sobre los pastores
Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por los montes y collados; mis
ovejas se dispersaron por toda la tierra. ¿Qué significa: Se dispersaron
por toda la tierra? Quiere decir que, buscando los bienes del mundo, apetecen
la gloria terrena; esto es lo que aman, esto lo que desean. No quieren morir para
que su vida quede oculta en Cristo. Se dispersaron por toda la tierra, a causa
del amor de los bienes del mundo y porque son, en verdad, ovejas desperdigadas y sin
rumbo por toda la tierra. Viven en diversos lugares; una única madre, la soberbia,
las engendró a todas, al igual que una sola madre, nuestra Iglesia católica, ha dado
también a luz a todos los fieles cristianos esparcidos por todo el orbe.
Nada tiene de extraño que la soberbia engendre divisiones y el amor unidad.
Nuestra madre, la Iglesia católica, y el pastor que en ella mora van buscando
por todas partes a las ovejas descarriadas y perdidas, fortalecen a las débiles,
curan a las enfermas, vendan a las heridas por medio de diversos pastores, los
cuales, aunque se desconozcan mutuamente, son de la Iglesia, pues ella con todos
está identificada.
De esta forma la Iglesia crece como una vid y se extiende por toda la tierra;
los malos pastores, en cambio, son como sarmientos inútiles que, a causa de su
esterilidad, han sido cortados por la podadera del agricultor, no para destruir
la vid, sino para que ésta continúe existiendo. Aquellos sarmientos, pues, han
quedado en el mismo lugar donde cayeron al ser cortados; la vid, en cambio,
extendiéndose entre todos los pueblos, reconoce como propios los sarmientos que
en ella permanecieron, y considera como cercanos a sí aquellos otros que le
fueron cortados.
La razón por la cual se preocupa de los sarmientos cortados, como si se tratara
de algo que le debe pertenecer de nuevo, es aquello que afirma el Apóstol:
Poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. Llámense, pues, ovejas descarriadas
del rebaño, llámense sarmientos cortados de la vid, Dios, el pastor supremo y
verdadero agricultor, es poderoso tanto para hacer volver a la oveja al buen
camino, como para injertar el sarmiento desgajado. Mis ovejas se dispersaron por
toda la tierra, sin que nadie las cuidase y saliese en su busca; ninguno, en
efecto, de entre aquellos malos pastores fue tras ellas; ningún hombre salió en
su busca.
Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ¡Lo juro por mi vida! -Oráculo
del Señor-. Fíjate cómo empieza. Es como si se tratara de un juramento que hace
el mismo Dios, poniendo a su propia vida como testigo: ¡Lo juro por mi vida!
-Oráculo del Señor-. ¿Y quiénes son los pastores que han muerto? Aquellos que
buscaban sus intereses personales, no los de Cristo Jesús. ¿Se encontrarán otros
pastores que, sin buscar sus intereses personales, busquen los de Cristo Jesús?
Los hay, sin duda, y los encontraremos, porque ni faltan ahora ni faltarán nunca.
martes, 19 de octubre de 2021
La Iglesia crece como vid
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