domingo, 15 de diciembre de 2019

A quién esperamos?


¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».
Jesús les respondió:
«Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!».
A veces me pregunto si la pregunta que se hizo Juan Bautista es la que nos hacemos nosotros también. Es que no siempre esperamos a Jesús en las Navidades. Nos hemos acostumbrado a esperar a Papá Noel y por eso ya se hizo parte de toda nuestra historia, y, casi de nuestra religión, porque no faltan iglesias donde no haya un Papá Noel colgado por ahí.
Pero, también, me pregunto ¿esperamos la salvación, la vida nueva? Porque, en realidad, lo que Jesús nos trae con su Nacimiento es una Vida Nueva, una vida según el deseo de Dios, Nuestro Padre. Pero ¿es lo que esperamos? ¿Cuál es la forma o estilo de vida que esperamos, que buscamos?
Juan Bautista estaba pregonando la llega de la Salvación, el cumplimiento de la Promesa de Dios: ¡preparad el camino para el Señor! ¿Qué camino hay que preparar? ¿Sabemos a dónde queremos caminar? A veces, me parece que los cristianos no sabemos hacia dónde vamos, por eso solamente caminamos, y vamos de acuerdo con los vientos del mundo, y no de acuerdo con el soplo del Espíritu Santo. Claro que los vientos del mundo son más fáciles de seguir que el soplo del Espíritu.
¿No será tiempo de hacernos las preguntas correctas para que nuestra vida sea más coherente con nuestra fe? ¿Jesús vino al mundo para que nosotros le hagamos arbolitos, regalitos, comilonas y… nada más? ¿Todo queda en muchas luces, cánticos, comidas y regalos? ¿No habrá querido mostrarnos un Camino, un Estilo de Vida?
Y, por último ¿realmente es Jesús el centro de la Navidad? ¿Nos acordaremos que ese día tenemos que encontrarnos con Él en la Palabra, en la Eucaristía? ¿Tendremos tiempo de preparar el corazón para que tenga un lugar donde nacer? ¿Lo dejaremos nacer en nuestro corazón o simplemente como en aquel tiempo le diremos que ya está ocupado con otras cosas?

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