martes, 28 de noviembre de 2017

Una vida de barro y hierro

"Los pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero, representan un reino dividido, aunque conservará algo del vigor del hierro, porque viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies, de hierro y barro, son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse, lo mismo que no se puede fundir el hierro con el barro".
Es la explicación que el profeta Daniel le estaba dando el Rey Nabucodonosor sobre su sueño: un Reino dividido, un reino que mezcla lo fuerte y lo débil, que vive dividio nunca llega a buen término. Y ¿qué puede significar para nosotros? Lo mismo: somos parte de un Reino, el Reino de Dios, y no podemos estar divididos, no podemos dejar entrar el barro en nuestras vidas, sino que debemos intentar deshechar el barro para que nos vayamos convirtiendo, cada vez más, en piedras Vivas del Reino de Dios.
Hoy en día dejamos que entre los Dones que el Señor nos va dando con su Gracia, cada vez más incorporemos el barro del mundo, un barro que es la codicia, la envidia, el egoísmo, la cobardía, la mentira, la laxitud en la vivencia del evangelio, y tantos otros males que vienen del mundo y los incorporamos en nuestras vidas creyendo que igual no pasa nada, que todo vale y que sin esas cosas no podemos vivir.
Dios nos llama a trasnformar el barro del mundo en algo nuevo, diferente, en una vida llena de Gracia y virtud que ilumine con luz propia y no que su luz sea tan efímera que no llegue a mostrar el verdadera Camino hacia la Vida.
Por eso, muchas veces, cuanado Dios nos pide dar testimonio de nuestra fe en momentos de dificultad, de oscuridad, o de Cruz y dolor, sentimos que nos destruimos, que nos caemos en el vacío de la soledad o de la angustia, porque la "piedra" que el Señor pone en nuestro camino destroza "nuestros pies" como en la visión de Nabucodonosor y nos caemos, no podemos sostenernos sobre lo que creemos o decíamos creer pues no estamos bien asentados sobre la Roca Firme, no hemos dejado que el Señor trasnforme y robustezca nuestra vida, sino que le hemos dado más lugar al mundo que a Dios.
Jesús en el Evangelio, nos dice: "no dejés que nadie os engañe", y no sólo con el día de su venida sino con todas las demás cosas, el mundo constantemente nos está vendiendo valores supérfluos y vacíos, no dejemos que nuestras vidas se llenes de falsas piedras preciosas, hay sólo una Piedra Preciosa que necesitamos: Jesucristo Nuestro Señor, Él es la Verdadera Piedra Viva que transforma, da brillo y sostiene nuestra Vida

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