sábado, 25 de noviembre de 2017

Dudar de la verdad

"En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús".
Nos cuesta creer, muchas veces, en lo que no podemos ver o tocar, en lo que no podemos llegar a comprender, y, por eso, otras veces, rechazamos o negamos aquello que no llegamos a entender o a encontrar explicaciones racionales. Es una conclusión razonable rechazar todo aquello que no podemos alcanzar a comprender con nuestra inteligencia, o aquello de lo cual no nos dan suficientes razones, pues somos seres racionales y todo tiene que tener, para nosotros, una razón de ser, una respuesta que llene nuestro deseo intelectual y complazca a nuestra curiosidad.
En este caso nos encontramos ante un grupo de personas que rechazan la resurrección de los muertos, pero que, venciendo sus miedos o, también, queriendo encontrar el error en el que cree, buscan a Jesús para preguntarle y ver si Él puede iluminar la duda que tiene.
Claro que la respuesta puede ser satisfactoria o no, pero no depende sólo de quien responde o intenta iluminar mis dudas, sino de la disposición que yo tenga para dejarme iluminar. Porque muchas veces voy a preguntar algo no porque quiera despejar dudas de lo que me pasa o de lo que me cuesta entender, sino que sólo quiero seguir sosteniendo mi duda pues no tengo intención de cambiar de opinión frente a lo que pienso o rechazo.
En este caso que nos presenta el evangelio sabemos que los saduceos comprendieron que la respuesta de Jesús era una buena respuesta, pues le respondió desde lo que decía la Palabra de Dios desde los Profetas y el mismo Moisés, pero eso no signfica que aceptaran al respuesta y comenzaran a creer en la resurrección. Pero sí sirvió para darle más argumentos al otro sector de los judíos que sí cree en la resurrección: los escribas.
Por eso, frente a las dudas que nos surgen siempre tenemos varios caminos: preguntar para dejarnos iluminar y dispuestos a creer, o simplemente preguntar para seguir dudando, pues no creo en la palabra del que me ayuda a buscar la verdad, sino que sigo creyendo en la oscuridad de mis dudas. Todo depende de la disposición de mi corazón para creer o no, para saber escuchar o no, para quere cambiar o no, para alcanzar la Verdad o para quedarme con mi verdad.

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