lunes, 6 de noviembre de 2017

Por el gusto de dar

A pesar de que puede parecer un trabalenguas lo que san Pablo le dice a los romanos, se podría decir en otras palabras que los Dones que Dios nos da en un momento oportuno para vivir de tal modo o para hacer tal cosa, si no los utilizo para ese fin ya no los podré utilizar, ya no estarán a disposición mío, sino que pasarán a quien pueda y quiera utilizarlos: "a quien tiene se le dará y a quien no tiene se le quitará aún lo que tiene", dice el Señor.
Si no tienes disposición para creer y para vivir la Voluntad de Dios, entonces no necesitas los Dones que el Señor tenía preparados para tí, por eso te los quitará y se los otorgará a otro que sí quiera vivir de a cuerdo a su Voluntad, y ser Fiel a la Vida que el Señor le tenía preparada.
San Pablo en esta carta se refiere a la misericordia que Dios tuvo al elegir al Pueblo de Israel, pero que, cuando llegó el Masías no quisieron o no pudieron reconocerlo, por eso el Mesías eligió para sí un Nuevo Pueblo, y la Vida que tenía para los elegidos se la otorgó a aquellos que creyeron en Su Palabra.
Por que el Señor no nos elige para que nosotros le devolvamos lo que Él nos da, sino para que seamos Fieles a su Voluntad, pues Él no neceista nada de lo que nosotros podamos ofrecerle, sino que todo lo hace "para el bien de los que ama", pero si no aceptamos su llamada entonces sus Bienes no llegan a nuestra alma.
Por eso mismo en el Evangelio el Señor nos exhorta a que no hagamos nada para recibir recompensa sino por el hecho de demostrar a los demás nuestro amor por ellos, nuestro servicio a sus vidas. Porque si hacemos las cosas para recibir una recompensa ya tenemos nuestra paga "y Dios que ve en lo secreto" ya no nos recompensará, pues lo que buscábamos era la "paga humana". Pero si hacemos las cosas por servicio de amor a los demás entonces Dios nos brindará todo su apoyo y sus Dones, pues un corazón humilde y desinteresado lo premia el Señor.
"Buscad el Reino de Dios y su justucia, y lo demás se os dará por añadidura", dice el Señor. En esta búsqueda no tenemos que centrar nuestras miradas en quién me da o quien me devuelve los favores ofrecidos, sino en que soy yo quién debe dar a manos llenas así como el Señor nos da todo lo que necesitamos en el momento oportuno. Para que, de este modo, como dice Santa Teresita: "al atardecer de mi vida me presentará ante Tí con las manos vacías", por que sólo he dado lo que me diste sin esperar nada a cambio, sólo por el gusto de intentar amar como Tú me has amado.

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