Comenzamos a leer el libro del profeta Daniel, y me parece una hermosa historia que nos ayuda en nuestra vida de profetas y de discípulos del Señor, creyentes en la Palabra de Dios. Esta historia (vuelve a leerlo detenidamente) y verás cómo Daniel y sus compañeros confían plenamente en la Palabra de Dios, en lo que Dios les dice y les pide a través de los profetas: en este caso en cuanto a no contaminarase con alimentos impuros. Quieren mantener su fidelidad a Dios en algo que quizás para nosotros, hoy, sea muy superfluo como es, lo que ellos llamaban: la comida impura.
Pero lo esencial no es si la comida era pura o no, sino que lo esencial es la fidelidad de ellos a la Voluntad de Dios expresada en Su Palabra, la confianza que revelan las palabras de Daniel acerca de cómo Dios los cuidaría y de los dones que Él les concedería si eran fieles a Su Palabra. Tal es así que se atreve a poner una fecha para que puedan corroborar que la Palabra de Dios es Verdad y busca, siempre, el bien de los que le son Fieles.
Es ahí, en Su Palabra, donde ponemos el centro de nuestra vida, donde creemos que lo que nos pide, a pesar de que lo veamos imposible para nosotros, siempe Él se encarga de que sea posible y redunde en bien de quien es Fiel a la Palabra. Por eso, al final de la lectura, vemos cómo los 4 que fueron fieles a la Palabra de Dios alcanzaron una sabiduría que va más allá del entendimiento humano y que, incluso, pudieron conseguir Dones de Dios que ningún otro había podido conseguir.
Es que nunca nos dejará de asombrar el Señor con todo lo que tiene pensado para cuada uno de nosotros, siempre y cuando no utilicemos la Palabra de Dios para nuestro propio interés sino para ser Fieles y Obedientes a su Amor. Porque, en el fonde de la Palabra, lo que podemos llegar a descubrir el profundo e infinito Amor que Dios nos tiene, y que a pesar de nuestra debilidad, Él sale a cubrirnos y a fortalecernos con su Gracia.
Por eso es que Jesús nos presenta el ejemplo de la pobre viuda:
"En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir".
Porque en esta imagen no sólo está la confianza en Dios que se expresa en una confianza en Su Providencia Divina, pues ofrece todo lo que tiene materialmente para vivir, sino que eso es fruto de la confianza en el Amor de Dios que la hace sentirse acompañada y sostenida por su Palabra, por su Promesa de que nada le faltará a quien confía en Su Palabra. No hay verdadera pobreza material sin pobreza espiritual, pues sólo el corazón humilde y confiado puede despojarse de sí mismo y dejarse conducir por la Mano del Padre.
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