«Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor».
A pesar de todo esto, Job no pecó ni protestó contra Dios".
La historia de Job se parece mucho a nuestras historias. Sí, quizás nunca nos ha tocado tanto en la vida, pero seguramente, han habido algunos días o momentos en los que se nos ha venido el mundo encima por lo que nos ha pasado. Seguramente, también, en otros momentos nos hemos quejado al Cielo por lo que nos tocaba vivir creyendo que ya no podríamos soportar nada más. Y, quizás, han venido otras situaciones que sí hemos podido soportar y llevar adelante sabiendo que la vida continúa y que tenemos que seguir.
No sólo a nosotros nos puede haber sucedido, sino que habrá alguien en nuestras vidas que hemos visto cómo vivía, como Job, muchas situaciones duras y cruces muy pesadas. Y los hemos visto seguir sin dejarse caer sabiendo que siempre, con confianza en la Providencia, se sale adelante.
A veces, nos encontramos también con aquellos que no creen que pueden salir, que no confían, que siempre están con la queja en los labios por esto o por aquello y que están como buscando algo para poder renunciar a la fe o para poder seguir amargados por la vida.
Ninguno puede decir tu cruz es mayor que la mía, ni mi dolor es más grande que el tuyo. Cada uno tiene lo que tiene, pero todos debemos buscar la fuerza en lo alto para aceptar cada momento que el Padre quiere que vivamos o que el Padre permite que vivamos, porque no todo es culpa de Dios, sino que, otras veces, el Señor lo permite. Pero todo depende de nosotros cómo lo vivamos, si con confianza en la fortaleza que Él nos dará en todo momento o si sólo nos renegaremos y dejaremos que las cosas nos aplasten y destruyan.
Job eligió el mejor camino de aceptar, creer y continuar.
lunes, 28 de septiembre de 2026
El camino de Job
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