domingo, 20 de septiembre de 2026

Complicado de ver

"Jesús dijo a sus discípulos: «Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros, porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña..."
Si hay una parábola complicada para entenderla o para aceptarla es esta la del viñador que paga a todos lo mismo, y, sobre todo, esto de que los últimos serán primeros y los primeros últimos... No terminamos de aceptar estas cuestiones que nos plantea Jesús, y, por supuesto, tampoco podré resolverlas del todo, sino que intentaré hacer una reflexión de lo que a mí, hoy, me parece luego de leer y leer con la Gracia del Espíritu, pues, seguramente a cada uno, como siempre, la Palabra nos dirá otras cosas.
Pero pensando en los primeros y los últimos lo asocié con la soberbia y la humildad, y al hacerlo apareció en la memoria el Magníficat, el cántico de María, cuando Ella dice: "Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes..."
Es que los vanidosos y soberbios siempre se creen los mejores, los primeros en todo y por eso creen que no necesitan de nadie, incluso, hasta los que se creen más religiosos pero "descartan" a Dios de sus vidas, quizás inconscientemente, pues ellos lo pueden todo. Más aún, muchas veces, no recurren al sacramento de la reconciliación porque no se creen pecadores, sino que son los mejores de la tierra, o no valoran tanto ese sacramento.
Y, por otro lado, están los que intentan vivir una sincera humildad. Digo sincera, porque también están los que la viven falsamente terminando en vanidad. Pero los que sinceramente viven la humildad (son los que no la predican con palabras) lo hacen desde esa condición de hijos pequeños que confían en el Padre, que necesitan al Padre y que, por esa razón, viven la disponibilidad a su Voluntad, y se dejan guiar por su mano. Por esa razón saben que todo lo que el Padre quiera o permita en sus vidas es por Amor y para su bien, por eso, siempre estarán fijos en los ojos del Padre y recibirán mucho más pues tienen el corazón más vacío de sí mismos, y así pueden ser llenos del Amor del Padre.

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