miércoles, 16 de septiembre de 2026

El sinsentido del amor y la vida

Hoy la liturgia nos presenta dos lecturas que con sólo escuchar o leer la primera línea ya sabemos de qué va todo: el himno de la caridad de san Pablo que lo tenemos súper escuchado en las bodas, y el evangelio de los jóvenes insatisfechos. Y las dos lecturas son hermosas para reflexionar largo y tendido.
Vamos con el himno de la caridad. La caridad que es sinónimo del Amor divino y no sólo de dar limosna, porque cuando uno piensa en caridad, piensa en Caritas, y piensa por eso en la limosna que puedo o no dar, en los actos caritativos que puedo o no hacer. Pero esos actos son quizás, el 0,01% de mi vida, y hasta, muchas veces, no se hacen por amor a los demás, sino para quedar bien en conciencia o bien frente a los demás, como dicen muchos: para tomarme la foto y mostrarla.
Pero el Himno de san Pablo va mucho más allá nos hace no sólo pensar en el hermoso amor matrimonial, sino que va más allá, en el amor que tengo que vivir todos los días y, por eso, se podría decir que tiene que ser un examen de conciencia riguroso en mi vida cristiana, pues es la medida del amor que me pide vivir el Señor.
¿Que no llegamos a vivir totalmente? Seguro, pero por eso no debemos dejar de intentar alcanzar la meta, y que cada día podamos recorrer más y mejor el sendero del Amor sin esperar que sean los otros los que tengan que comenzar, sino que sea yo el primero en llegar.
Y a esto del amor podemos unir el evangelio, pues así cómo el amor también hemos dejado sin sentido la vida, pues hemos hablado o escuchado tanto que todo se ha ido desfigurando con las nuevas corrientes ideológicas y nadie está convencido de lo que está viviendo, y son muy pocos los que han encontrado el verdadero sentido a la vida y al amor, pues han tenido el valor de mirar hacia arriba y encontrarse con el Señor.
Pero cuando eso no ocurre van probando esto y aquello, no me gusta como soy, no me gusta mi pelo, ni mi cuerpo, ni si soy varón o mujer, y por eso pruebo a ser perro, gato, o lo que sea para ver si encuentro la mejor parte de mi vida. Y en eso probar voy dejando muchas mejores opciones de vivir y de amar porque, en realidad, no he descubierto quién soy ni para lo que estoy, pues el mundo lo que quiere es que no sea y que no me encuentre y le estoy haciendo caso porque eso de Dios no es lo que me da placer.
Por eso, los que hemos encontrado el verdadero amor y sentido de la vida en el Amor a Dios vivamos intensamente y recorramos el verdadero Camino de la Vida para que otros puedan llegar a descubrirlo y gozar de los Dones de Dios.

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