jueves, 25 de junio de 2026

Construir y mantener

"El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca".
¿Qué es edificar la casa sobre roca o sobre arena? ¿A qué se refiere Jesús? A edificar nuestra vida sobre algo sólido, y, en este caso, la vida cristiana, la vocación a la que nos ha llamado el Señor.
Cuando descubrimos o discernimos nuestra vocación ya sea sacerdotal, vida consagrada, matrimonial o laical, sabemos que no es una vocación humana sino que es una vocación sobrenatural, extraordinaria (y no porque seamos extraordinarios sino porque sabemos que es un llamado de parte de Dios) Esa decisión es el primer paso de un largo camino, pues esta construcción no dura sólo unos meses o años sino toda la vida, hasta el encuentro definitivo con el Señor.
Así la construcción de nuestra vocación, de nuestra vida en Cristo, tiene como base el Don de la Fe en Cristo, en Dios, en la Iglesia, y con todo lo que ello conlleva de entrega, de fidelidad, de obediencia. Así los cimientos de nuestra vida serán firmes pues son las rocas eternas de la Palabra de Dios lo que está sosteniendo el Magisterio y las enseñanzas de la Iglesia.
Cuando yo modifico una de esas rocas, o dejo que la polilla del mundo corroa esos cimientos la casa comenzará a quebrarse hasta el momento en que se derrumbe por completo.
Cuando dejo de cultivar la vida de oración, de reflexión de la Palabra, la vida sacramental no obtengo la Gracia necesaria y suficiente para que la Casa siga en pie, sino que poco a poco comenzará a derruirse porque no está mantenida como debiera, y las casas abandonadas sabemos que poco a poco se derrumban.
Así sucede con todas las vocaciones, con todas las vidas que, por Gracia de Dios, comienzo a edificar por un llamado de Dios, pero que, con el tiempo me voy olvidando de Quién me ha llamado. No importa que sea un sacerdote, una religiosa o religioso, un matrimonio o un laico soltero comprometido. Si no consigo mantener la vida de Gracia y mantengo los cimientos sólidos de la Fe, entonces todo se derrumbará.
Es difícil y costoso mantener un edificio sólido, pero sabemos que cuánto más tiempo le dedicamos siempre lo tendremos como nuevo y lleno de vida, porque la vida no es nuestra sino que viene de Dios, y si dejo que sea Él quien "maneje" nuestra vida entonces siempre tendré vida y Vida en abundancia.

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